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Texto 136

ṭhākura kahe, — “gharera dravya brāhmaṇe kara dāna
ei ghare āsi’ tumi karaha viśrāma


ṭhākura kahe—Śrīla Haridāsa Ṭhākura dijo; gharera—en casa; dravya—los artículos; brāhmaṇe—a los brāhmaṇaskara dāna—da como caridad; ei ghare—en esta habitación; āsi’—tras regresar; tumi—tú; karaha viśrāma—quédate.


Haridāsa Ṭhākura contestó: «Ve a casa inmediatamente y reparte todas tus propiedades entre los brāhmaṇas. Después, regresa a este lugar y quédate aquí para siempre cultivando conciencia de Kṛṣṇa.


SIGNIFICADO: La instrucción de Haridāsa Ṭhākura de que la prostituta debía repartir entre los brāhmaṇas todos los bienes que tenía en casa es muy significativa. Haridāsa Ṭhākura nunca aconsejó a la prostituta que diese caridad a los supuestos daridra-nārāyaṇas («Nārāyaṇas pobres») o a otras personas por el estilo. Según la civilización védica, la caridad se debe dar sólo a los brāhmaṇas cualificados. Como se afirma en la Bhagavad-gītā (18.42):

śamo damas tapaḥ śaucaṁkṣāntir ārjavam eva ca
jñānaṁ vijñānam āstikyaṁ
brahma-karma svabhāva-jam


Las cualidades brahmínicas son la veracidad, el control de la mente y los sentidos, la tolerancia, la sencillez, el conocimiento, la aplicación práctica del conocimiento trascendental en la propia vida, y la fe plena en la Suprema Personalidad de Dios. Las personas que se ocupan en la búsqueda de la comprensión espiritual no tienen tiempo para ganarse el sustento. Dependen completamente de la misericordia del Señor, que en la Bhagavad-gītā (9.22) dice que Él en persona les lleva todo lo que necesitan (yoga-kṣemaṁ vahāmy aham).


La civilización védica aconseja dar caridad a los brāhmaṇas sannyāsīs, no a los supuestos daridra-nārāyaṇas. Nārāyaṇa no puede ser daridra, daridra no puede ser Nārāyaṇa, pues son términos opuestos. Los ateos inventan esas especulaciones y las predican a los necios, pero realmente la caridad se debe dar a los brāhmaṇas y a los sannyāsīs, pues ellos gastan para Kṛṣṇa todo lo que ganan. Toda caridad que se dé a un brāhmaṇa irá a Kṛṣṇa, que en la Bhagavad-gītā (9.27), dice:

yat karoṣi yad aśnāsiyaj juhoṣi dadāsi yat
yat tapasyasi kaunteya
tat kuruṣva mad-arpaṇam


«Todo lo que hagas, todo lo que comas, todo lo que ofrezcas y todo lo que des, así como todas las austeridades que realices, hazlo, ¡oh, hijo de Kuntī!, como una ofrenda a Mí». En realidad, todo pertenece a Kṛṣṇa, pero desgraciadamente los supuestos hombres civilizados piensan que todo les pertenece a ellos. Ése es el error de la civilización materialista. La prostituta (veśyā) había ganado dinero por métodos dudosos; por esa razón, Haridāsa Ṭhākura le aconsejó repartir entre los brāhmaṇas todas sus posesiones. Śrīla Rūpa Gosvāmī, al retirarse de la vida familiar, repartió el cincuenta por ciento de sus ahorros entre los brāhmaṇas y los vaiṣṇavas. El brāhmaṇa conoce la Verdad Absoluta, y el vaiṣṇava, además de conocer la Verdad Absoluta, actúa para la Verdad Absoluta, la Suprema Personalidad de Dios. Por lo general, para ganar dinero suelen usarse métodos dudosos. Por consiguiente, en determinado momento hay que retirarse y repartir todo lo que se tiene entre los brāhmaṇas y los vaiṣṇavas que se ocupan en servicio devocional predicando las glorias de la Suprema Personalidad de Dios.

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