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Text 17

lokāṁś ca lokānugatān paśūṁś ca
hitvā śritās te caraṇātapatram
parasparaṁ tvad-guṇa-vāda-sīdhu-
pīyūṣa-niryāpita-deha-dharmāḥ

lokān—asuntos mundanos; ca—y; loka-anugatān—aquellos que participan de los asuntos mundanos; paśūn—que son como animales salvajes; ca—y; hitvā—habiendo abandonado; śritāḥ—refugiándose; te—Tus; caraṇa—pies de loto; ātapatram—parasol; parasparam—entre sí; tvat—Tus; guṇa—cualidades; vāda—en conversaciones; sīdhu—embriagante; pīyūṣa—con el néctar; niryāpita—extinguidas; deha-dharmāḥ—las necesidades primarias del cuerpo.

Sin embargo, las personas que, habiendo abandonado los estereotipados asuntos mundanos y a los que, como animales, participan de ellos, se han refugiado bajo el parasol de Tus pies de loto bebiendo en sus conversaciones el néctar embriagador de Tus cualidades y actividades, pueden liberarse de las necesidades primarias del cuerpo material.

SIGNIFICADO: Tras manifestar su necesidad de casarse, Kardama Muni afirma que el matrimonio y otros asuntos sociales son regulaciones estereotipadas para personas adictas al disfrute material de los sentidos. Los principios de la vida animal —comer, dormir, aparearse y defenderse—, en realidad, son necesidades del cuerpo, pero aquellos que se ocupan en el proceso trascendental de conciencia de Kṛṣṇa y abandonan todas las actividades estereotipadas de este mundo material, están liberados de los convencionalismos sociales. Las almas condicionadas están bajo el hechizo de la energía material, o, en otras palabras, del tiempo eterno —pasado, presente y futuro—, pero tan pronto como emprenden el proceso de conciencia de Kṛṣṇa, trascienden los límites del pasado y del presente, y llevan a cabo únicamente las actividades eternas del alma. Para disfrutar de la vida material hay que actuar siguiendo los mandamientos védicos, pero aquellos que han adoptado el servicio devocional del Señor están libres del temor a las regulaciones de este mundo material. Tales devotos no se preocupan por los convencionalismos de las actividades materiales; aceptan con entusiasmo aquel refugio que es como un parasol que protege del sol del ciclo repetido de nacimientos y muertes.

La constante transmigración del alma de un cuerpo a otro es la causa del sufrimiento en la existencia material. Esa vida condicionada en la existencia material se denomina saṁsāra. Quien haya ejecutado buenas obras puede nacer en una condición material muy favorable, pero el proceso que regula el ciclo de nacimientos y muertes es como un fuego terrible. Esto lo ha explicado Śrī Viśvanātha Cakravartī Ṭhākura en su oración al maestro espiritual, en la que compara el ciclo de nacimientos y muertes, saṁsāra, con un incendio forestal. El fuego se enciende en el bosque de una manera espontánea por la fricción de la madera seca, sin que nadie lo provoque, y ningún cuerpo de bomberos o de voluntarios puede apagarlo. Solo una nube, derramando agua constantemente, puede apagar el voraz incendio. La nube se compara con la misericordia del maestro espiritual. La gracia del maestro espiritual hace que aparezca la nube de la misericordia de la Personalidad de Dios; solo entonces, cuando caen las lluvias de la conciencia de Kṛṣṇa, puede apagarse el fuego de la existencia material. Eso se explica también aquí. Para liberarnos de los estereotipos de la vida condicionada de la existencia material, tenemos que refugiarnos en los pies de loto del Señor, no con la actitud en que caen los impersonalistas, sino con servicio devocional, cantando y escuchando acerca de las actividades del Señor. Solo entonces podremos liberarnos de las acciones y reacciones de la existencia material. Aquí se nos recomienda que abandonemos la vida condicionada de este mundo material y la compañía de los mal llamados seres humanos civilizados que no pasan de seguir los mismos principios estereotipados de comer, dormir, defenderse y aparearse, aunque de un modo refinado. Aquí se dice que el proceso de cantar y escuchar las glorias del Señor es tvad-guṇa-vāda-sīdhu. Solo bebiendo el néctar de cantar y escuchar los pasatiempos del Señor podremos olvidar la embriaguez de la existencia material.

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