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Text 42

sravanti sarito bhītā
notsarpaty udadhir yataḥ
agnir indhe sa-giribhir
bhūr na majjati yad-bhayāt


sravanti—fluyen; saritaḥ—ríos; bhītāḥ—temerosos; na—no; utsarpati—desborda; uda-dhiḥ—el mar; yataḥ—debido a quien; agniḥ—fuego;indhe—quema; sa-giribhiḥ—con sus montañas; bhūḥ—la Tierra; na—no; majjati—se hunde; yat—de quien; bhayāt—por temor.


Por temor a la Suprema Personalidad de Dios fluyen los ríos y el mar no se desborda. Solo por temor a Él arde el fuego, y la Tierra, con sus montañas, no se hunde en el agua del universo.


SIGNIFICADO: Las Escrituras védicas nos permiten entender que la mitad del universo está llena de agua, y que sobre esa agua está acostado Garbhodakaśāyī Viṣṇu, de cuyo abdomen ha crecido una flor de loto; dentro del tallo de esa flor de loto se encuentran todos los planetas. El científico materialista explica que los planetas se mantienen flotando debido a la ley de la gravedad, o a alguna otra ley; pero el verdadero legislador es la Suprema Personalidad de Dios. Si hay ley, debemos entender que tiene que haber un legislador. Los científicos materialistas pueden descubrir las leyes de la naturaleza, pero no pueden identificar a la existencia del legislador. El Śrīmad-Bhāgavatam y el Bhagavad-gītānos enseñan quién es el legislador: se trata de la Suprema Personalidad de Dios.


En el verso se dice que los planetas no se hunden. Están flotando por la orden, la energía del Dios Supremo, y por ello no caen en el agua que cubre el universo hasta la mitad. Los planetas, con sus muchas montañas, mares, ciudades, palacios y edificios, son muy pesados, pero, aun así, están flotando. Este pasaje nos permite deducir también que en todos los demás planetas que flotan en el aire hay océanos y montañas como los de este planeta.

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