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Text 26

kāla-vṛttyā tu māyāyāṁ
guṇa-mayyām adhokṣajaḥ
puruṣeṇātma-bhūtena
vīryam ādhatta vīryavān

kāla—el tiempo eterno; vṛttyā—por la influencia de; tu—pero; māyāyām—en la energía externa; guṇa-mayyām—en las modalidades cualitativas de la naturaleza; adhokṣajaḥ—la Realidad Trascendental; puruṣeṇa—por la encarnación puruṣa; ātma-bhūtena—que es la expansión plenaria del Señor; vīryam—las semillas de las entidades vivientes; ādhatta—fecundó; vīryavān—el Supremo Ser Viviente.

El Supremo Ser Viviente, en Su aspecto de la trascendental encarnación puruṣa, que es la expansión plenaria del Señor, fecunda la naturaleza material que consta de tres modalidades, y así, por la influencia del tiempo eterno, aparecen las entidades vivientes.

SIGNIFICADO: La prole de cualquier ser viviente nace después de que el padre fecunda con semen a la madre, y la entidad viviente que flota en el semen del padre adopta la forma de la madre. En forma similar, la madre naturaleza material no puede producir ninguna entidad viviente a partir de sus elementos materiales, a menos que —y solo hasta que— el propio Señor la impregne de entidades vivientes. Ese es el misterio de la generación de las entidades vivientes. Ese proceso de fecundación lo realiza la primera encarnación puruṣa, Kāraṇārṇavaśāyī Viṣṇu. Simplemente con lanzar Su mirada sobre la naturaleza material, se cumple toda la tarea.

No debemos entender el proceso de fecundación que realiza la Personalidad de Dios en términos de nuestra concepción de la vida sexual. El omnipotente Señor puede fecundar simplemente con Sus ojos, y, por lo tanto, recibe el nombre de plenamente potente. Todas y cada una de las partes de Su cuerpo trascendental pueden realizar todas y cada una de las funciones de las demás partes. Eso se confirma en la Brahma-saṁhitā (5.32): aṅgāni yasya sakalendriya-vṛttimanti. También en el Bhagavad-gītā (14.33) se confirma el mismo principio: mama yonir mahad-brahma tasmin garbhaṁ dadhāmy aham. Cuando se manifiesta la creación cósmica, el Señor suministra directamente las entidades vivientes; nunca son productos de la naturaleza material. Así pues, ningún adelanto científico de la ciencia material podrá nunca producir un ser vivo. Ese es todo el misterio de la creación material. Las entidades vivientes son ajenas a la materia, y, en consecuencia, no pueden ser felices a menos que se sitúen en la misma vida espiritual que el Señor. El ser viviente equivocado, debido al olvido de su condición de vida original, desperdicia el tiempo innecesariamente, tratando de ser feliz en el mundo material. Todo el proceso védico tiene por objeto recordar este aspecto fundamental de la vida. El Señor ofrece al alma condicionada un cuerpo material para su supuesto disfrute, pero si no recobra su juicio y adopta la conciencia espiritual, el Señor la pone de nuevo en la condición no manifestada, tal como existía al comienzo de la creación. Al Señor se Le describe aquí como vīryavān, el ser más potente de todos, debido a que fecunda la naturaleza material con innumerables entidades vivientes que están condicionadas desde tiempos inmemoriales.

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