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Text 17

tasyāṁ viśuddha-karaṇaḥ śiva-vār vigāhya
baddhvāsanaṁ jita-marun manasāhṛtākṣaḥ
sthūle dadhāra bhagavat-pratirūpa etad
dhyāyaṁs tad avyavahito vyasṛjat samādhau

tasyām—en Badarikāśrama; viśuddha—purificó; karaṇaḥ—sus sentidos; śiva—pura; vāḥ—agua; vigāhya—bañarse en; baddhvā—habiendo establecido; āsanam—un lugar para sentarse; jita—controlado; marut—el proceso respiratorio; manasā—con la mente; āhṛta—retraidos; akṣaḥ—los sentidos; sthūle—físicos; dadhāra—concentrados; bhagavat-pratirūpe—en la forma exacta del Señor; etat—la mente; dhyāyan—meditando en; tat—aquella; avyavahitaḥ—sin cesar; vyasṛjat—entró; samādhau—en trance.

En Badarikāśrama, los sentidos de Dhruva Mahārāja se purificaron por completo, pues solía bañarse en aquellas aguas purificadas, que eran tan claras como el cristal. Dispuso un lugar para sentarse, y mediante la práctica del yoga controló el proceso respiratorio y el aire de la vida; de este modo, retrajo por completo sus sentidos. Después concentró su mente en la forma arcā-vigraha del Señor, que es la réplica exacta del Señor, y meditando en Él, entró en trance total.

SIGNIFICADO: Aquí encontramos una descripción del sistema de aṣṭāṅga-yoga, con el que Dhruva Mahārāja estaba ya familiarizado. El aṣṭāṅga-yoga nunca fue concebido para su práctica en las ciudades modernas. Dhruva Mahārāja fue a Badarikāśrama, y allí, solo, en un lugar apartado, practicó yoga. Concentró su mente en el arcā-vigraha, la Deidad venerable del Señor, que representa con exactitud al Señor Supremo, y pensando constantemente en esa Deidad, quedó absorto en trance. La adoración del arcā-vigraha no es adoración de ídolos. El arcā-vigraha es una encarnación del Señor en una forma que el devoto puede percibir. De este modo, los devotos se ocupan en servir en el templo a la forma arcā-vigraha del Señor, una forma hecha de objetos sthūla (materiales), como piedra, metal, madera, joyas o pintura. Todos ellos reciben el nombre de sthūla, o representaciones físicas. Como los devotos siguen los principios regulativos de adoración, el Señor, aunque está presente en Su forma física, no es diferente de Su forma espiritual original. De ese modo, el beneficio que el devoto obtiene es la meta suprema de la vida, es decir, estar siempre absorto en pensar en el Señor. Ese pensamiento constante en el Señor, que se recomienda en el Bhagavad-gītā, hace de él el yogī más elevado.

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