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Text 29

dharovāca
namaḥ parasmai puruṣāya māyayā
vinyasta-nānā-tanave guṇātmane
namaḥ svarūpānubhavena nirdhuta-
dravya-kriyā-kāraka-vibhramormaye

dharā—el planeta Tierra; uvāca—dijo; namaḥ—ofrezco mis reverencias; parasmai—a la Realidad Trascendental; puruṣāya—a la persona; māyayā—mediante la energía material; vinyasta—expandido; nānā—diversas; tanave—cuyas formas; guṇa-ātmane—a la fuente de las tres modalidades de la naturaleza material; namaḥ—ofrezco mis reverencias; svarūpa—de la verdadera forma; anubhavena—por el hecho de entender; nirdhuta—no afectado por; dravya—materia; kriyā—acción; kāraka—hacedor; vibhrama—confusión; ūrmaye—las olas de la existencia material.

El planeta Tierra dijo: Mi querido señor, ¡oh, Suprema Personalidad de Dios!, tú te mantienes trascendental en tu posición, y valiéndote de tu energía material, te has expandido en diversas formas y especies de vida por medio de la interacción de las tres modalidades de la naturaleza material. A diferencia de otros amos, tú siempre permaneces en tu posición trascendental, y no te ves afectado por la creación material, en la que se producen diversas interacciones materiales. En consecuencia, las actividades materiales no te confunden.

SIGNIFICADO: Al dar el rey Pṛthu su orden soberana, el planeta Tierra en forma de vaca pudo entender que el rey era una encarnación de la Suprema Personalidad de Dios directamente dotada de poder. En consecuencia, el rey lo conocía todo: pasado, presente y futuro. No cabía, pues, la menor posibilidad de que la Tierra le engañase. Habiendo sido acusada de ocultar las semillas de todas las hierbas y cereales, la Tierra se disponía a explicar cómo podían salir a la luz de nuevo esas hierbas y cereales. Sabía bien que el rey estaba muy enfadado con ella, y pudo comprender que, si no calmaba su ira, no tenía la menor posibilidad de presentarle ningún plan positivo. Por esa razón, comienza su exposición presentándose con gran humildad como una parte integral del cuerpo de la Suprema Personalidad de Dios. Dice que todos los cuerpos que se manifiestan en el mundo físico no son sino distintas partes integrales del gigantesco cuerpo supremo. Los sistemas planetarios inferiores son partes integrales de las piernas del Señor, mientras que los sistemas planetarios superiores son partes integrales de la cabeza del Señor. El Señor crea este mundo material mediante Su energía externa, pero en cierto sentido, esa energía externa no es diferente de Él. Al mismo tiempo, el Señor no Se manifiesta directamente en la energía externa, sino que siempre está situado en la energía espiritual. Como se explica en el Bhagavad-gītā (9.10): mayādhyakṣeṇa prakṛtiḥ: La naturaleza material actúa bajo la dirección del Señor. Es decir, el Señor no está desvinculado de la energía externa, y en este verso recibe el tratamiento de guṇa-ātmā, «la fuente de las tres modalidades de la naturaleza material». Como se afirma en el Bhagavad-gītā (13.15): nirguṇaṁ guṇa-bhoktṛ ca: El Señor no está vinculado a la energía externa, pero aun así, es su amo. En este sentido, es muy fácil entender la filosofía del Señor Caitanya, que sostiene que el Señor es a la vez uno con Su creación y diferente de ella (acintya-bhedābheda-tattva). El planeta Tierra explica que el Señor, a pesar de Su vínculo con la energía externa, es nirdhuta, está completamente libre de la influencia de las actividades de la energía externa. El Señor siempre está situado en Su energía interna. En este verso, por lo tanto, se afirma: svarūpa-anubhavena. Aunque el Señor Se mantiene por completo en Su potencia interna, tiene pleno conocimiento de ambas energías, la externa y la interna, tal como Su devoto, que permanece siempre en una posición trascendental, situado en el servicio del Señor sin vincularse al cuerpo material. Śrīla Rūpa Gosvāmī dice que el devoto que siempre se ocupa en el servicio devocional del Señor está siempre liberado, sea cual sea su situación material. Sin lugar a dudas, si el devoto puede permanecer en una posición trascendental, la Suprema Personalidad de Dios también puede permanecer situado en Su potencia interna sin estar vinculado con la potencia externa. Comprender esta situación no debe suponer la menor dificultad. De la misma manera que el devoto nunca se confunde debido al cuerpo material, el Señor nunca Se confunde debido a la energía externa del mundo material. El devoto está situado en un cuerpo material, pero ese cuerpo físico no le obstaculiza, a pesar de todas las condiciones materiales implícitas en su funcionamiento; hay, por ejemplo, cinco tipos de aires que circulan en su interior, y gran diversidad de órganos —manos, piernas, lengua, genitales, recto, etc.—, cada uno de los cuales presenta un funcionamiento distinto. El alma espiritual o entidad viviente que tiene pleno conocimiento de su posición se ocupa siempre en cantar Hare Kṛṣṇa, Hare Kṛṣṇa, Kṛṣṇa Kṛṣṇa, Hare Hare/Hare Rāma, Hare Rāma, Rāma Rāma, Hare Hare, y no se preocupa de las funciones fisiológicas. Aunque existe conexión entre el Señor y el mundo material, el Señor siempre está situado en Su energía espiritual, desapegado de las funciones del mundo material. En lo que se refiere al cuerpo material, podemos señalar seis «olas», o condiciones materiales características: hambre, sed, lamentación, confusión, vejez y muerte. Al alma liberada nunca le preocupan esas seis interacciones físicas. La Suprema Personalidad de Dios, como amo omnipotente de todas las energías, tiene cierta conexión con la energía externa, pero siempre está libre de las interacciones de esa energía en el mundo material.

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