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Text 36

ebhir indropasaṁsṛṣṭaiḥ
pākhaṇḍair hāribhir janam
hriyamāṇaṁ vicakṣvainaṁ
yas te yajña-dhrug aśva-muṭ

ebhiḥ—por esas; indra-upasaṁsṛṣṭaiḥ—creadas por el rey del cielo, Indra; pākhaṇḍaiḥ—actividades pecaminosas; hāribhiḥ—muy atractivas para el corazón; janam—la gente en general; hriyamāṇam—siendo descarriada; vicakṣva—fíjate; enam—estas; yaḥ—el que; te—tu; yajña-dhruk—creando perturbaciones en la celebración del sacrificio; aśva-muṭ—quien robó el caballo.

Fíjate en el modo en que Indra, el rey del cielo, estaba creando perturbaciones en el curso del sacrificio, robando el caballo que se iba a sacrificar. La gente en general cometerá las atractivas actividades pecaminosas que él ha introducido.

SIGNIFICADO: Como afirma el Bhagavad-gītā (3.21):

yad yad ācarati śreṣṭhas
tad tad evetaro janaḥ
sa yat pramāṇaṁ kurute
lokas tad anuvartate

«Cualquier acción que un gran hombre ejecute, los hombres comunes la siguen. Y cualquier norma que establezca con actos ejemplares, todo el mundo la sigue».

Pensando en la complacencia de sus propios sentidos, al rey Indra se le ocurrió impedir que Mahārāja Pṛthu celebrase cien sacrificios de caballo. Por esa razón, robó el caballo y se ocultó entre muchas personas irreligiosas, disfrazándose de sannyāsī. Estas actividades les resultan atractivas a la gente y, por lo tanto, son peligrosas. El Señor Brahmā pensó que detener el sacrificio era preferible a permitir que Indra continuase creando aquellos sistemas de irreligión. Esta medida es similar a la que el Señor Buddha adoptó cuando la gente estaba excediéndose en los sacrificios de animales recomendados en las instrucciones védicas. El Señor Buddha tuvo que introducir la religión de la no violencia, contradiciendo las instrucciones védicas de sacrificio. En realidad, los animales muertos en los sacrificios recibían una vida renovada, pero, amparándose en esos rituales védicos, personas que no tenían el poder requerido estaban matando innecesariamente animales indefensos. Por esa razón, el Señor Buddha tuvo que negar temporalmente la autoridad de los Vedas. No se deben ejecutar sacrificios que generan los efectos contrarios. Es mejor detener esa clase de sacrificios.

Como ya hemos repetido en muchas ocasiones, en Kali-yuga no es posible ejecutar las ceremonias rituales que se recomiendan en los Vedas, debido a la falta de brāhmaṇas o sacerdotes cualificados. En consecuencia, la instrucción de los śāstras es que ejecutemos el saṅkīrtana-yajña. El sacrificio del saṅkīrtana es la manera de satisfacer y adorar a la Suprema Personalidad de Dios en Su forma del Señor Caitanya. El propósito de ejecutar sacrificios es adorar a la Suprema Personalidad de Dios, Viṣṇu. El Señor Viṣṇu, el Señor Kṛṣṇa, está presente en Su forma del Señor Caitanya; por lo tanto, las personas inteligentes deben tratar de satisfacerle con la ejecución del saṅkīrtana-yajña. Esa es la manera más fácil de satisfacer al Señor Viṣṇu en esta era. La gente debe sacar partido de los mandamientos de los śāstras relativos a la ejecución de sacrificios en esta era, y no debe crear disturbios innecesarios en la pecaminosa era de Kali. En Kali-yuga, los hombres son muy expertos en abrir mataderos por todo el mundo para matar animales y después comerlos. Si se siguiesen las antiguas ceremonias rituales, la gente se sentiría animada a matar más y más animales. Muchas carnicerías de Calcuta tienen una deidad de la diosa Kālī, y los que comen animales creen que es correcto comprar carne en esas carnicerías, pues piensan que comen remanentes del alimento ofrecido a la diosa Kālī. Lo que no saben es que la diosa Kālī nunca acepta alimentos que no sean vegetarianos, pues Kālī es la casta esposa del Señor Śiva. El Señor Śiva es un gran vaiṣṇava, y nunca come alimentos que no sean vegetarianos, y la diosa Kālī come los remanentes del Señor Śiva. Por lo tanto, nunca come ni carne ni pescado. Esa clase de ofrendas las aceptan los acompañantes de la diosa Kālī, es decir, los bhūtas, piśācas y rākṣasas; así pues, los que toman prasāda de la diosa Kālī en forma de carne o pescado, en realidad, no están tomando el prasāda de la diosa, sino los remanentes de los bhūtas y piśācas.

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