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Text 10

śaśān varāhān mahiṣān
gavayān ruru-śalyakān
medhyān anyāṁś ca vividhān
vinighnan śramam adhyagāt

śaśān—conejos; varāhān—jabalíes; mahiṣān—búfalo; gavayān—bisonte; ruru—ciervo negro; śalyakān—puercoespines; medhyān—animales de caza; anyān—otros; ca—y; vividhān—diversos; vinighnan—por matar; śramam adhyagāt—se sintió muy cansado.

De esta forma, el rey Purañjana mató muchos animales, entre los cuales había conejos, jabalíes, búfalos, bisontes, ciervos negros, puercoespines y otras especies. Tras matar y matar, el rey se sintió muy cansado.

SIGNIFICADO: La persona que está bajo la influencia de la modalidad de la ignorancia comete muchas actividades pecaminosas. En el Bhakti-rasāmṛta-sindhu, Śrīla Rūpa Gosvāmī explica que la única razón de que un hombre sea pecaminoso es la ignorancia. El efecto resultante de la vida pecaminosa es el sufrimiento. Si alguien viola la ley, aunque no la conozca, recibe el castigo que dicte el código penal. De manera similar, las leyes de la naturaleza son muy rígidas. Si un niño toca el fuego sin saber que quema, se quemará, aunque solo sea un niño. La naturaleza no tendrá compasión de un niño que viole sus leyes. La ignorancia es la única razón de que una persona viole las leyes de la naturaleza; esa misma persona, cuando adquiere conocimiento, deja de cometer actos pecaminosos.

Después de matar tantos animales, el rey se sentía cansado. Cuando un hombre traba relación con una persona santa, cobra conciencia de las estrictas leyes de la naturaleza, y de ese modo se transforma en una persona religiosa. Las personas irreligiosas son como animales, pero en el movimiento para la conciencia de Kṛṣṇa esas personas pueden llegar a entender las cosas tal como son y abandonar los cuatro principios de las actividades prohibidas, que son la vida sexual ilícita, el comer carne, los juegos de azar y el consumo de drogas y alcohol. Así comienza la vida religiosa. Aquellos supuestos religiosos que caigan en esos cuatro principios de las actividades prohibidas, son seudo religiosos. La vida religiosa y la actividad pecaminosa no pueden ir juntas. La persona seria en seguir una vida religiosa, el sendero de la salvación, debe asumir las cuatro reglas y regulaciones básicas. No importa lo pecaminosa que pueda haber sido; si recibe conocimiento del maestro espiritual adecuado y se arrepiente de la vida pecaminosa que ha llevado en el pasado, adquiere inmediatamente la aptitud necesaria para regresar al hogar, de vuelta a Dios. Para que esto sea posible, basta con seguir las reglas y regulaciones que se dan en el śāstra y seguir al maestro espiritual genuino.

En la actualidad, el mundo entero está a punto de retirarse de una civilización materialista y ciega, que puede compararse a la caza de animales en el bosque. La gente debe sacar provecho del movimiento para la conciencia de Kṛṣṇa, y abandonar su penosa vida de matanza. Se dice que los que matan animales no deben ni vivir, ni morir. Si viven con la única finalidad de matar animales y disfrutar de las mujeres, no gozarán de mucha prosperidad en la vida. Y en cuanto una persona así muere, entra en el ciclo de nacimientos y muertes en las especies de vida más bajas. Eso tampoco es de desear. La conclusión es que los que matan deben abandonar esa actividad y unirse a este movimiento para la conciencia de Kṛṣṇa y, de este modo, lograr la perfección de la vida. Si una persona confundida y decepcionada se suicida, con ello no mejorará su situación, porque lo único que conseguirá es tener que nacer en especies inferiores o permanecer con un cuerpo de fantasma, sin poder conseguir un cuerpo material denso. Por lo tanto, lo mejor es retirarse por completo de la actividad pecaminosa y volverse consciente de Kṛṣṇa. De esa manera se puede alcanzar la perfección completa y regresar al hogar, de vuelta a Dios.

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