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Text 68

sarve kramānurodhena
manasīndriya-gocarāḥ
āyānti bahuśo yānti
sarve samanaso janāḥ

sarve—todos; krama-anurodhena—en orden cronológico; manasi—en la mente; indriya—por los sentidos; gocarāḥ—experimentadas; āyānti—vienen; bahuśaḥ—de muchas maneras; yānti—se van; sarve—todos; samanasaḥ—con una mente; janāḥ—entidades vivientes.

La mente del ser vivo continúa su existencia en una serie de cuerpos densos, y según los deseos de complacencia sensorial de la persona, registra diversos pensamientos. En la mente, esos pensamientos se combinan de distintas maneras; por esa razón, a veces forman imágenes con la apariencia de cosas que nunca antes hemos visto o escuchado.

SIGNIFICADO: Las actividades que la entidad viviente realizó en cuerpo de perro, la mente las puede experimentar en otro cuerpo; esa es la razón de que esas actividades parezcan no haber sido vistas ni escuchadas nunca. Aunque el cuerpo cambie, la mente continúa. En esta misma vida, a veces soñamos en nuestra infancia. Son incidentes que ahora nos parecen extraños, pero debe entenderse que están grabados en la mente. Por eso se hacen visibles en los sueños. El cuerpo sutil, que es el depósito de todo tipo de deseos materiales, es la causa de la transmigración del alma. Mientras no estemos completamente absortos en el estado de conciencia de Kṛṣṇa, los deseos materiales continuarán sucediéndose uno tras otro. Esa es la naturaleza de la mente: pensar, sentir y desear. Mientras la mente no se ocupe en meditar en los pies de loto de la Suprema Personalidad de Dios, Kṛṣṇa, no dejará de desear multitud de disfrutes materiales. Las imágenes de los sentidos se registran en la mente en orden cronológico, y se manifiestan unas después de otras; como consecuencia, la entidad viviente tiene que pasar continuamente de un cuerpo a otro. La mente hace proyectos para disfrutar de la materia, y el cuerpo denso sirve como instrumento para realizar esos deseos y proyectos. La mente es el plano en el que los deseos se suceden constantemente. Śrīla Narottama dāsa Ṭhākura, en relación con esto, canta:

guru-mukha-padma-vākya, cittete kariyā aikya,
āra nā kariha mane āśā

Narottama dāsa Ṭhākura nos aconseja a todos que sigamos estrictamente el principio de cumplir las órdenes del maestro espiritual. No debemos desear ninguna otra cosa. Si seguimos estrictamente los principios regulativos que establece el maestro espiritual, la mente, poco a poco, se habituará a no desear nada más que el servicio a Kṛṣṇa. Ese hábito es la perfección de la vida.

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