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Text 71

supti-mūrcchopatāpeṣu
prāṇāyana-vighātataḥ
nehate ’ham iti jñānaṁ
mṛtyu-prajvārayor api

supti—en estado de sueño profundo; mūrccha—desmayarse; upatāpeṣu—o en una gran conmoción; prāṇa-ayana—del movimiento del aire vital; vighātataḥ—de impedimento; na—no; īhate—piensa en; aham—yo; iti—así; jñānam—conocimiento; mṛtyu—cuando muere; prajvārayoḥ—o durante una fiebre elevada; api—también.

Cuando la entidad viviente está profundamente dormida, cuando se desmaya, cuando sufre una gran conmoción debido a una pérdida grave, en el momento de la muerte, o cuando la temperatura del cuerpo es muy elevada, el movimiento del aire vital se detiene. En esas ocasiones, la entidad viviente deja de ser consciente de la identificación del cuerpo con el ser.

SIGNIFICADO: Los necios niegan la existencia del alma, pero es un hecho que cuando dormimos olvidamos la identidad del cuerpo material, y cuando despertamos olvidamos la identidad del cuerpo sutil. En otras palabras, mientras dormimos, olvidamos las actividades del cuerpo denso, y cuando estamos activos en el cuerpo denso, olvidamos las actividades que realizamos durante el sueño. En realidad, ambos estados, dormir y estar despiertos, son creaciones de la energía ilusoria. La realidad es que la entidad viviente no está en contacto ni con las actividades que ejecuta durante el sueño, ni con las actividades del mal llamado estado consciente. Cuando una persona está profundamente dormida, o se desmaya, olvida el cuerpo denso. De manera similar, bajo los efectos del cloroformo o de algún otro anestésico, la entidad viviente olvida el cuerpo denso y puede ser sometida a una operación quirúrgica sin sentir ni dolor ni placer. En el momento de la muerte, cuando la temperatura del cuerpo se eleva hasta los 42 grados, la entidad viviente entra en estado de coma y no puede identificar su cuerpo denso. En esos casos, la circulación del aire vital en el interior del cuerpo se ahoga, y la entidad viviente olvida su identificación con el cuerpo denso. Debido a nuestra ignorancia, no tenemos experiencia del cuerpo espiritual y no conocemos sus actividades; bajo el influjo de esa ignorancia, vamos saltando de un plano falso a otro. A veces actuamos en relación con el cuerpo denso, y a veces en relación con el cuerpo sutil. Si, por la gracia de Kṛṣṇa, actuamos en nuestro cuerpo espiritual, podemos trascender tanto el cuerpo denso como el sutil. En otras palabras, poco a poco podemos educarnos para actuar en función del cuerpo espiritual. Como se afirma en el Nārada-pañcarātra: hṛṣīkeṇa hṛṣīkeśa-sevanaṁ bhaktir ucyate: La práctica del servicio devocional significa ocupar el cuerpo espiritual y los sentidos espirituales en el servicio del Señor. Cuando nos ocupamos en esas actividades, las acciones y reacciones de los cuerpos densos y sutiles se detienen.

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