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Text 39

jagad-udbhava-sthiti-layeṣu daivato
bahu-bhidyamāna-guṇayātma-māyayā
racitātma-bheda-mataye sva-saṁsthayā
vinivartita-bhrama-guṇātmane namaḥ

jagat—el mundo material; udbhava—creación; sthiti—mantenimiento; layeṣu—en aniquilación; daivataḥ—destino; bahu—muchas; bhidyamāna—diversificada; guṇayā—por cualidades materiales; ātma-māyayā—por Su energía material; racita—producida; ātma—en las entidades vivientes; bheda-mataye—que produjeron distintas inclinaciones; sva-saṁsthayā—por Su potencia interna; vinivartita—detenida; bhrama—interacción; guṇa—de modalidades materiales; ātmane—a Él en Su forma personal; namaḥ—reverencias.

Ofrecemos nuestras respetuosas reverencias al Supremo, que ha creado diversidad de manifestaciones y las ha puesto bajo el hechizo de las tres cualidades del mundo material a fin de crearlas, mantenerlas y aniquilarlas. Él, personalmente, no está bajo el control de la energía externa; en Su aspecto personal, está libre por completo de la manifestación diversificada de cualidades materiales, y no está bajo la ilusión de la identificación falsa.

SIGNIFICADO: En este verso se explican dos situaciones. Una es la creación, el mantenimiento y la aniquilación del mundo material, y la otra es el ámbito personal del Señor. En ese ámbito personal del Señor, el reino de Dios, también existen cualidades. Aquí se afirma que Goloka es Su morada personal. En Goloka también existen cualidades, pero no están divididas en creación, mantenimiento y aniquilación. En la energía externa, la interacción de las tres cualidades hace posible que las cosas sean creadas, mantenidas y aniquiladas. Pero esa manifestación no tiene lugar en el mundo espiritual, el reino de Dios, puesto que allí todo es eterno, consciente y bienaventurado. Hay un tipo de filósofos que tienen un concepto erróneo del advenimiento de la Personalidad de Dios en el mundo material. Ellos suponen que la Suprema Personalidad de Dios, cuando adviene, está bajo el hechizo de las tres cualidades, como todas las demás entidades vivientes que aparecen en el mundo material. Ese es su error; la afirmación de este verso (sva-saṁsthayā) es clara: Por Su potencia interna, Él es trascendental a todas esas cualidades materiales. De manera similar, en el Bhagavad-gītā el Señor dice: «Yo aparezco mediante Mi potencia interna». Ambas potencias, la interna y la externa, están bajo el control del Supremo, de modo que Él no cae bajo el control de ninguna de ellas. Por el contrario, todo está bajo Su control. A fin de manifestar Su nombre, Su forma, Sus cualidades, Sus pasatiempos y Sus enseres trascendentales, Él pone en acción Su energía interna. A causa de la diversidad de la potencia externa, se manifiestan muchos semidioses cualitativos, comenzando con Brahmā y el Señor Śiva, y la gente se siente atraída a ellos según sus propias cualidades materiales. Pero cuando la persona es trascendental y supera las cualidades materiales, solamente se dedica a la adoración de la Personalidad Suprema. Esto se explica en el Bhagavad-gītā: Todo aquel que se ocupa en el servicio del Señor ya es trascendental a la diversidad y a la interacción de las tres cualidades materiales. En síntesis, la acción y reacción de las cualidades materiales, que crea una diferenciación de energías, arrastra a las almas condicionadas. Pero en el mundo espiritual, el objeto de adoración es únicamente el Señor Supremo.

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