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Text 33

daivīṁ māyām upāśritya
prasupta iva bhinna-dṛk
tapye dvitīye ’py asati
bhrātṛ-bhrātṛvya-hṛd-rujā

daivīm—de la Personalidad de Dios; māyām—la energía ilusoria; upāśritya—refugiándome en; prasuptaḥ—soñando mientras dormía; iva—como; bhinna-dṛk—con un punto de vista separatista; tapye—yo lamenté; dvitīye—en la energía ilusoria; api—aunque; asati—temporal; bhrātṛ—hermano; bhrātṛvya—enemigo; hṛt—en el corazón; rujā—con lamentación.

Dhruva Mahārāja se lamentó: Yo estaba bajo la influencia de la energía ilusoria; ignorando la realidad de las cosas, dormía en el regazo de māyā. Con un punto de vista dual, consideraba enemigo a mi hermano, y en mi corazón me lamentaba pensando, sin razón: «Son mis enemigos».

SIGNIFICADO: Al devoto solo se le revela el conocimiento verdadero cuando, por la gracia del Señor, llega a la conclusión correcta acerca de la vida. Nuestra creación de amigos y enemigos en el mundo material es como un sueño que tenemos por la noche. En sueños, creamos muchas cosas a partir de las diversas impresiones de la mente subconsciente, pero todas ellas son creaciones temporales e irreales. De la misma manera, en la vida material aparentemente estamos despiertos, pero, como no sabemos de la existencia del alma y de la Superalma, nuestra imaginación nos crea muchos amigos y enemigos. Śrīla Kṛṣṇadāsa Kavirāja Gosvāmī dice que en el mundo material, es decir, bajo la influencia de la conciencia material, bueno y malo es lo mismo. La distinción entre bueno y malo no es más que una invención mental. La realidad es que todas las entidades vivientes son hijos de Dios, es decir, subproductos de Su energía marginal. Bajo la contaminación de las modalidades de la naturaleza material, hacemos diferencias entre una chispa espiritual y otra. Eso también es un tipo de sueño. En el Bhagavad-gītā se afirma que los verdaderos eruditos no hacen ninguna diferencia entre un sabio erudito, un brāhmaṇa, un elefante, un perro y un caṇḍāla. No ven en función del cuerpo externo; por el contrario, ven a la persona como alma espiritual. Con un conocimiento superior podemos saber que el cuerpo material no es sino una combinación de los cinco elementos materiales. En ese sentido, la constitución física del ser humano y la del semidiós también son idénticas. Desde el punto de vista espiritual todos somos chispas espirituales, partes integrales de Dios, el Espíritu Supremo. Tanto material como espiritualmente, todos somos fundamentalmente iguales, pero somos amigos o enemigos según nos dicta la energia ilusoria. Por esa razón, Dhruva Mahārāja dijo: daivīṁ māyām upāśritya: Su confusión era debida a la relación con la energía material ilusoria.

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