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Text 23

śāstābhigoptā nṛpatiḥ prajānāṁ
yaḥ kiṅkaro vai na pinaṣṭi piṣṭam
sva-dharmam ārādhanam acyutasya
yad īhamāno vijahāty aghaugham


śāstā—el gobernante; abhigoptā—un bienqueriente de los súbditos, como el padre es el bienqueriente de sus hijos; nṛ-patiḥ—el rey; prajānām—de los súbditos; yaḥ—aquel que; kiṅkaraḥ—quien lleva a cabo la orden; vai—en verdad; na—no;pinaṣṭi piṣṭam—muele lo que ya está molido; sva-dharmam—el propio deber prescrito; ārādhanam—adorando; acyutasya—de la Suprema Personalidad de Dios; yat—el cual; īhamānaḥ—cumpliendo; vijahāti—se liberan de; agha-ogham—toda clase de faltas y actividades pecaminosas.


Mi querido señor, has dicho que la relación entre el rey y el súbdito, o entre el amo y el sirviente, no es eterna; pero aunque sea temporal, cuando una persona asume la posición de rey, tiene el deber de gobernar a sus súbditos y de castigar a los que desobedecen las leyes. Mediante ese castigo, enseña a los ciudadanos a obedecer las leyes del estado. Has dicho, además, que castigar a una persona que es sorda y muda es como masticar lo ya masticado o moler lo ya molido; es decir, con ello no se gana nada. Sin embargo, cuando alguien cumple con el deber propio de su ocupación como lo ordena el Señor Supremo, sus actividades pecaminosas sin duda alguna disminuyen. Por lo tanto, si se fuerza a una persona a que cumpla con su deber, esa persona se beneficia, pues de ese modo puede eliminar todas sus actividades pecaminosas.


SIGNIFICADO: Este argumento de Mahārāja Rahūgaṇa es, sin lugar a dudas, muy bueno. En su Bhakti-rasāmṛta-sindhu(1.2.4), Śrīla Rūpa Gosvāmī dice: tasmāt kenāpy upāyena manaḥ kṛṣṇe niveśayet: de una forma u otra, debemos ocuparnos en actividades conscientes de Kṛṣṇa. De hecho, todos los seres vivos son sirvientes eternos de Kṛṣṇa, pero el olvido lleva a las entidades vivientes a ocuparse como sirvientes eternos de māyā. Mientras estén ocupadas en el servicio demāyā, no podrán ser felices. Nuestro movimiento para la conciencia de Kṛṣṇa tiene por objeto ocupar a la gente en el servicio del Señor Kṛṣṇa. Eso les ayudará a liberarse de todas las contaminaciones materiales y actividades pecaminosas. Esto se confirma en el Bhagavad-gītā (4.10): vīta-rāga-bhaya-krodhāḥ: si nos desapegamos de las actividades materiales, nos liberaremos de la ira y el temor. Mediante la austeridad, nos purificamos y llegamos a ser merecedores de regresar al hogar, de vuelta a Dios. El rey tiene el deber de gobernar a sus súbditos de manera que puedan volverse conscientes de Kṛṣṇa. Eso sería muy beneficioso para todo el mundo. Por desgracia, los reyes y presidentes, en lugar de ocupar a la gente en el servicio del Señor, les ocupan en actividades de complacencia de los sentidos, actividades que, sin duda alguna, no benefician a nadie. El rey Rahūgaṇa trató de ocupar a Jaḍa Bharata en llevar su palanquín, lo cual es una forma de complacencia de los sentidos del rey. Sin embargo, si alguien carga con un palanquín puesto al servicio del Señor, eso, sin duda, le beneficiará. Si, en esta sociedad atea, un presidente ocupa a la gente en servicio devocional o en alguna actividad que despierte su conciencia de Kṛṣṇa, estará ofreciendo a los ciudadanos el mejor de los servicios.

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