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CAPÍTULO 24


Los planetas celestiales subterráneos


Este capítulo habla del planeta Rāhu, que está a 10 000 yojanas (129 000 kilómetros) por debajo del Sol; también habla de Atala y los demás sistemas planetarios inferiores. Rāhu está por debajo del Sol y de la Luna, situado entre esos dos planetas y la Tierra. Los eclipses se producen cuando Rāhu cubre parcial o totalmente al Sol o a la Luna, lo cual depende de si su trayectoria es recta o curva.


A 10 000 yojanas por debajo de Rāhu se encuentran los planetas de los siddhas, cāraṇas y vidyādharas, por debajo de los cuales hay otros planetas, como Yakṣaloka y Rakṣaloka. Por debajo de todos ellos está la Tierra, y a 70 000 yojanas por debajo de la Tierra se encuentran los sistemas planetarios inferiores (Atala, Vitala, Sutala, Talātala, Mahātala, Rasātala y Pātāla), habitados por demonios y rākṣasas a quienes acompañan sus esposas e hijos. Todos ellos se dedican constantemente a complacer los sentidos, sin temor de lo que el destino les depare en sus siguientes vidas. Son planetas a los que no llega la luz del Sol; en ellos hay serpientes de capuchas enjoyadas, y el brillo de esas gemas elimina la oscuridad casi por completo. Los habitantes de esos planetas no envejecen ni enferman; lo único que hace que sientan temor a la muerte es el factor tiempo, la Suprema Personalidad de Dios.


En el planeta Atala, el bostezo de un demonio dio lugar a tres clases de mujeres: svairiṇī (independientes), kāmiṇī (lujuriosas) y puṁścalī (que son seducidas fácilmente por los hombres). Por debajo de Atala está el planeta Vitala, en el que viven el Señor Śiva y su esposa Gaurī. Debido a su presencia, el planeta produce un tipo de oro, denominado hāṭaka. Por debajo de Vitala está el planeta Sutala, morada de Bali Mahārāja, el más afortunado de los reyes, quien recibió el favor de la Suprema Personalidad de Dios, Vāmanadeva, debido a su intenso servicio devocional. El Señor fue al recinto de sacrificios de Bali Mahārāja y mendigó de él tres pasos de tierra; con esa excusa, le quitó todas sus posesiones. Al Bali Mahārāja acceder gustosamente, el Señor quedó tan complacido con él que desde entonces le sirve como portero. La historia de Bali Mahārāja se encuentra en el Octavo Canto del Śrīmad-Bhāgavatam.


Cuando la Suprema Personalidad de Dios da felicidad material a un devoto, no le está otorgando Su verdadera misericordia. Los semidioses, que están muy envanecidos de su opulencia material, oran al Señor solamente para pedirle felicidad material, pues no conocen nada mejor. Sin embargo, los devotos, como Prahlāda Mahārāja, no desean felicidad material. Es más, ni siquiera desean liberarse del cautiverio material, aunque esa liberación puede lograrse con simplemente cantar el santo nombre del Señor, incluso sin pronunciarlo correctamente.


Por debajo de Sutala está el planeta Talātala, la morada del demonio Maya. Ese demonio, gracias al favor del Señor Śiva, siempre goza de felicidad material; sin embargo, nunca puede alcanzar la felicidad espiritual. Por debajo de Talātala está el planeta Mahātala, donde hay muchas serpientes con cientos y miles de cabezas. Por debajo de Mahātala está Rasātala, y por debajo de este, Pātāla, donde viven la serpiente Vāsuki y sus acompañantes.

Text 1:
Śrī Śukadeva Gosvāmī dijo: Mi querido rey, los historiadores que narraron los Purāṇas dicen que a 10 000 yojanas [129 000 kilómetros] por debajo del Sol se encuentra el planeta Rāhu, que sigue un curso semejante al de las estrellas. La deidad regente de ese planeta es el hijo de Siṁhikā, y es el más abominable de todos los asuras; está completamente incapacitado para ocupar una posición de semidiós o de deidad planetaria, pero ha logrado elevarse hasta ese nivel por la gracia de la Suprema Personalidad de Dios. Más adelante volveré a hablarte de él.

Text 2:
El globo solar, que es fuente de calor, tiene un diámetro de 10 000 yojanas [129 000 kilómetros]. La extensión de la Luna es de 20 000 yojanas [258 000 kilómetros], y la de Rāhu es de 30 000 yojanas [387 000 kilómetros]. En el pasado, cuando se estaba repartiendo néctar, Rāhu trató de crear perturbaciones entre el Sol y la Luna interponiéndose entre ambos. Rāhu es enemigo del Sol y de la Luna; por esa razón, en los días de Luna nueva y en las noches de Luna llena siempre trata de cubrir su luz.

Text 3:
Cuando los semidioses del Sol y de la Luna Le informaron del ataque de Rāhu, la Suprema Personalidad de Dios, Viṣṇu, empleó Su disco, el cakra Sudarśana, para protegerles. El cakra Sudarśana es el devoto más querido del Señor y goza del favor del Señor. Incapaz de soportar el intenso calor de su refulgencia, destinado a matar a los no vaiṣṇavas, Rāhu huye de él lleno de temor. Cuando Rāhu perturba al Sol o a la Luna, se produce lo que la gente conoce con el nombre de eclipse.

Text 4:
Por debajo de Rāhu, y a una distancia de 10 000 yojanas [129 000 kilómetros], están los planetas Siddhaloka, Cāraṇaloka y Vidyādhara-loka.

Text 5:
Por debajo de Vidyādhara-loka, Cāraṇaloka y Siddhaloka, en el espacio celestial denominado antarikṣa, se encuentran los lugares en que disfrutan los yakṣas, rākṣasas, piśācas, fantasmas y demás. Antarikṣa se extiende por toda la región en que sopla el viento y hay nubes flotando en el aire. Por encima de esa región ya no hay aire.

Text 6:
Por debajo de las moradas de los yakṣas y rākṣasas, y a una distancia de 100 yojanas [1 290 kilómetros], se encuentra el planeta Tierra. El vuelo de los cisnes, halcones, águilas y demás grandes aves señala sus límites superiores.

Text 7:
Mi querido rey, por debajo de la Tierra hay otros siete planetas, cuyos nombres son Atala, Vitala, Sutala, Talātala, Mahātala, Rasātala y Pātāla. Te he hablado ya de la situación de los sistemas planetarios de la Tierra. Las medidas de ancho y largo de los siete sistemas planetarios inferiores son idénticas a las de la Tierra.

Text 8:
En esos siete sistemas planetarios, también conocidos con el nombre de cielos subterráneos [bila-svarga], hay hermosas casas, jardines y lugares para el disfrute de los sentidos, más opulentos incluso que los que se encuentran en los sistemas planetarios superiores, pues los demonios gozan de un elevado nivel de placer de los sentidos, riqueza e influencia. La mayor parte de los habitantes de esos planetas, conocidos con los nombres de daityas, dānavas y nāgas, entran en la vida de familia. Sus esposas, hijos y amigos, así como la sociedad en que viven, están dedicados por entero a la felicidad material ilusoria. Los semidioses ven a veces interrumpido su disfrute de los sentidos, pero los habitantes de estos planetas disfrutan de la vida sin perturbación alguna; de modo que están muy apegados a la felicidad ilusoria.

Text 9:
Mi querido rey, en los cielos de imitación conocidos con el nombre de bila-svarga vive un gran demonio llamado Maya Dānava, artista y arquitecto muy experto que ha construido muchas ciudades decoradas con gran esplendor. Todo en ellas es maravilloso: las casas, las murallas, los pórticos, los lugares de asamblea, los templos, con sus patios y recintos anexos, así como los numerosos hoteles en los que encuentran alojamiento los forasteros. Las casas de los líderes de esos planetas están construidas con las piedras más preciosas, y siempre están llenas de nāgas y asuras, así como de otras entidades vivientes, como palomas, loros y otras aves parecidas. En suma, esas ciudades celestiales de imitación son muy hermosas y están decoradas de un modo muy atractivo.

Text 10:
Los parques y jardines de esos cielos artificiales superan en belleza a los de los planetas celestiales superiores. Los árboles, abrazados por las enredaderas, se inclinan con el peso de las ramas tiernas cargadas de frutas y flores; todo ello les da un aspecto extraordinariamente hermoso. Es una belleza que podría atraer a cualquiera, inundando su mente en el placer del goce de los sentidos. Hay allí muchos lagos y estanques de aguas claras y transparentes, agitadas con el saltar de los peces y embellecidas con muchas flores, como nenúfares, kuvalayas, kahlāras y lotos azules y rojos. En esos lagos anidan parejas de cakravākas y muchas otras aves acuáticas, siempre felices y gozosas; sus cantos dulces y agradables llenan de satisfacción e inducen al disfrute de los sentidos.

Text 11:
En esos planetas subterráneos no brilla el Sol, y por lo tanto, el tiempo no se divide en días y noches. Por esa razón, tampoco existe el temor que produce el paso del tiempo.

Text 12:
En ellos habitan grandes serpientes que portan gemas en sus capuchas; la refulgencia de esas gemas disipa la oscuridad en todas direcciones.

Text 13:
Los habitantes de esos planetas beben jugos y elixires hechos con hierbas maravillosas, y también se bañan en ellos, gracias a lo cual están libres de toda ansiedad y enfermedad física. No saben lo que son las canas, las arrugas o la invalidez; el brillo de sus cuerpos nunca disminuye; su transpiración no huele mal, y no conocen la fatiga ni la falta de energía y de entusiasmo propias de la vejez.

Text 14:
Todo en la vida les es favorable, y no temen a la muerte en ninguna de sus formas, con excepción de la establecida por el tiempo, que es la refulgencia del cakraSudarśana de la Suprema Personalidad de Dios.

Text 15:
Cuando el disco Sudarśana entra en esas regiones, las esposas de los demonios abortan, debido al miedo que les inspira su refulgencia.

Text 16:
Mi querido rey, ahora te describiré uno por uno los sistemas planetarios inferiores, comenzando con Atala. En ese planeta vive un demonio llamado Bala, hijo de Maya Dānava. Ese demonio creó noventa y seis tipos de poder místico, que algunos mal llamados yogīs y svāmīs aprovechan, incluso en la actualidad, para engañar a la gente. El demonio Bala, con simplemente bostezar, creó tres tipos de mujeres, llamadas svairiṇī, kāmiṇī y puṁścalī. A las svairiṇīs les gusta casarse con hombres de su misma clase, a las kāmiṇīs no les importa el grupo al que pertenezca su esposo, y las puṁścalīs cambian constantemente de marido. Cuando un hombre entra en el planeta Atala, esas mujeres inmediatamente lo capturan y le hacen beber una bebida embriagante hecha de una droga denominada hāṭaka [cannabis indica]. Esa bebida dota al hombre de un gran poderío sexual, que las mujeres aprovechan para disfrutar. Una de ellas lo encanta con miradas seductoras, palabras íntimas y sonrisas de amor, para después abrazarlo. De este modo, lo induce a disfrutar con ella de la vida sexual hasta que queda completamente satisfecha. Debido al aumento de su potencia sexual, el hombre se considera más fuerte que diez mil elefantes y cree haber alcanzado la perfección. En verdad, bajo la influencia de la ilusión, y embriagado de orgullo falso, cree que es Dios, e ignora la amenaza de la muerte.

Text 17:
Por debajo de Atala está el planeta Vitala, donde el Señor Śiva, a quien se conoce como el amo de las minas de oro, vive con sus acompañantes personales, que son fantasmas y entidades vivientes parecidas. El Señor Śiva, cumpliendo con su función de progenitor, tiene relaciones sexuales con Bhavānī, la progenitora, a fin de producir entidades vivientes; de la mezcla de sus fluidos vitales se genera el río Hāṭakī. Cuando el fuego encendido por el viento bebe de ese río, chisporrotea y lo escupe; de ese modo se forma el oro denominado hāṭaka, con el cual se adornan los demonios que, con sus esposas, viven felices en el planeta.

Text 18:
Por debajo de Vitala hay otro planeta, Sutala, donde vive todavía hoy el gran hijo de Mahārāja Virocana, Bali Mahārāja, famoso por ser el más piadoso de los reyes. Para favorecer al rey del cielo, Indra, el Señor Viṣṇu apareció en la forma de un brahmacārī enano hijo de Aditi, y engañó a Bali Mahārāja pidiéndole solamente tres pasos de tierra y quitándole los tres mundos. Muy complacido con Bali Mahārāja por haberle dado todas sus propiedades, el Señor le devolvió su reino y le hizo más rico incluso que el opulento rey Indra. Bali Mahārāja se ocupa todavía hoy en servicio devocional adorando a la Suprema Personalidad de Dios en el planeta Sutala.

Text 19:
Mi querido rey, Bali Mahārāja donó todas sus posesiones a la Suprema Personalidad de Dios, Vāmanadeva; pero nadie debe pensar que las grandes opulencias materiales de que goza en bila-svarga son resultado de su actitud caritativa. La Suprema Personalidad de Dios, que es fuente de vida para todos los seres, vive en el corazón de todos en la forma de la Superalma, la amiga de la entidad viviente; bajo Su dirección, ella disfruta o sufre en el mundo material. Llevado del gran aprecio que le inspiraban las cualidades trascendentales del Señor, Bali Mahārāja ofreció todo lo que tenía a Sus pies de loto. No lo hizo, sin embargo, con la intención de obtener ganancias materiales, sino para volverse un devoto puro. El devoto puro tiene abiertas, sin necesidad de esforzarse por ello, las puertas de la liberación. Nadie debe pensar que Bali Mahārāja recibió tan grandes opulencias materiales por el simple hecho de ser caritativo. Cuando alguien alcanza la posición de devoto puro y su actitud es de amor, por la voluntad del Señor Supremo también puede ser bendecido con una posición material elevada. Sin embargo, no se debe cometer el error de pensar que la opulencia material del devoto es el resultado de su servicio devocional. El verdadero resultado del servicio devocional es el despertar del amor puro por la Suprema Personalidad de Dios, amor que continúa en toda circunstancia.

Text 20:
Cuando una persona pronuncia voluntaria o involuntariamente el santo nombre del Señor, aunque sea una sola vez, y aunque lo haga encontrándose agobiada por el hambre, por tropezar con algo o en una caída, inmediatamente se libera de las reacciones de sus pecados pasados. Para obtener ese mismo beneficio, los karmīsenredados en actividades materiales tienen que enfrentarse con muchas dificultades en la práctica del yoga místico y de otros procesos.

Text 21:
La Suprema Personalidad de Dios, que está en el corazón de todos en forma de Superalma, Se vende a devotos Suyos como Nārada Muni. En otras palabras, el Señor da a esos devotos amor puro, y Se entrega en persona a quienes Le aman con pureza. Grandes yogīs místicos autorrealizados, como los cuatro Kumāras, obtienen también una gran bienaventuranza trascendental cuando perciben a la Superalma dentro de sí mismos.

Text 22:
La Suprema Personalidad de Dios no concedió Su misericordia a Bali Mahārāja en forma de felicidad y opulencia materiales, pues esas cosas hacen olvidar el servicio amoroso del Señor. El resultado de la opulencia material es no poder mantener la mente absorta en la Suprema Personalidad de Dios.

Text 23:
Como no veía otra forma de quitárselo todo a Bali Mahārāja, la Suprema Personalidad de Dios recurrió a un truco, y, acudiendo a él como un mendigo, le arrebató los tres mundos. A Bali Mahārāja solo le quedaba el cuerpo, pero el Señor aún no estaba satisfecho. Le hizo prisionero, le ató con las cuerdas de Varuṇa y le arrojó a una cueva en una montaña. Pero Bali Mahārāja era un devoto tan excelso que, a pesar de haber sido despojado de todas sus propiedades y arrojado a una cueva, habló de la siguiente manera.

Text 24:
¡Ay! ¡Qué lamentable es que Indra, el rey del cielo, a pesar de ser muy erudito y poderoso, y a pesar de haber elegido a Bṛhaspati como primer ministro y consejero, sea un perfecto ignorante en lo que al avance espiritual se refiere! Tampoco Bṛhaspati es inteligente, pues no ha sabido instruir a su discípulo Indra. Cuando el Señor Vāmanadeva estuvo a su puerta, el rey Indra, en lugar de pedirle una oportunidad de ofrecer servicio amoroso trascendental, se sirvió de Él e hizo que me pidiera una limosna, para así quitarme los tres mundos y aumentar su propia complacencia sensorial. La soberanía sobre los tres mundos es de lo más insignificante, pues todas las opulencias materiales que se puedan poseer duran únicamente lo que un manu, que no es más que una minúscula fracción del tiempo infinito.

Text 25:
Bali Mahārāja dijo: Mi abuelo, Prahlāda Mahārāja, es la única persona que comprendió cuál era su verdadero interés personal. El Señor Nṛsiṁhadeva, después de matar a Hiraṇyakaśipu, el padre de Prahlāda, quiso ofrecer a este el reino de su padre e incluso la liberación del cautiverio material; Prahlāda, sin embargo, no aceptó ninguna de las dos cosas. Pensó que la liberación y la opulencia material son obstáculos en la senda del servicio devocional, y que por lo tanto, esos dones de la Suprema Personalidad de Dios no son Su verdadera misericordia. Por consiguiente, en lugar de aceptar los resultados del karma y del jñāna, Prahlāda Mahārāja simplemente pidió al Señor que le ocupase en el servicio de Su sirviente.

Text 26:
Bali Mahārāja dijo: Las personas como nosotros, que todavía estamos apegadas al disfrute material, contaminadas por las modalidades de la naturaleza material y faltas de la misericordia de la Suprema Personalidad de Dios, no podemos seguir el sendero supremo de Prahlāda Mahārāja, el excelso devoto del Señor.

Text 27:
Śukadeva Gosvāmī continuó: Mi querido rey, ¿cómo podría yo glorificar la personalidad de Bali Mahārāja? La Suprema Personalidad de Dios, el amo de los tres mundos, que es sumamente compasivo con Su devoto, guarda su puerta con una maza en la mano. Cuando Rāvaṇa, el poderoso demonio, se acercó allí con intención de derrotar a Bali Mahārāja, Vāmanadeva, con un golpe del dedo gordo de Su pie, lo envió a una distancia de 130 000 kilómetros. De la personalidad y actividades de Bali Mahārāja te hablaré más adelante [en el Octavo Canto del Śrīmad-Bhāgavatam].

Text 28:
Por debajo de Sutala está el planeta llamado Talātala, gobernado por el demonio dānava llamado Maya, quien es el ācārya [maestro] de todos los māyāvīs, personas capaces de invocar los poderes de la brujería. Para bien de los tres mundos, el Señor Śiva, que recibe el nombre de Tripurāri, en cierta ocasión incendió los tres reinos de Maya; sin embargo, más tarde, complacido con él, le devolvió su reino. Desde entonces, Maya Dānava cuenta con la protección del Señor Śiva, y debido a ello piensa, equivocadamente, que ya no tiene por qué temer al cakra Sudarśana de la Suprema Personalidad de Dios.

Text 29:
El sistema planetario que está por debajo de Talātala recibe el nombre de Mahātala. Es la morada de serpientes de muchas capuchas, descendientes de Kadrū, que siempre están iracundas. De entre ellas, las principales son Kuhaka, Takṣaka, Kāliya y Suṣeṇa. Las serpientes de Mahātala están siempre perturbadas por el temor que sienten de Garuḍa, la montura del Señor Viṣṇu; algunas de ellas, a pesar de la gran ansiedad que sienten, juegan con sus esposas, hijos, amigos y familiares.

Text 30:
Por debajo de Mahātala se encuentra el sistema planetario llamado Rasātala, morada de los demoníacos hijos de Diti y de Danu, que reciben los nombres de paṇis, nivāta-kavacas, kāleyas e hiraṇya-puravāsīs [los habitantes de Hiraṇya-pura]. Todos ellos son enemigos de los semidioses, y viven en agujeros, como las serpientes. Son extraordinariamente crueles y poderosos desde el mismo momento de nacer, y aunque están orgullosos de su fuerza, siempre son vencidos por el cakraSudarśana de la Suprema Personalidad de Dios, que gobierna sobre todos los sistemas planetarios. Cuando Saramā, una mensajera de Indra, entona una determinada maldición, los serpentinos demonios de Mahātala sienten gran temor de Indra.

Text 31:
Por debajo de Rasātala hay otro sistema planetario, conocido con los nombres de Pātāla o Nāgaloka, donde habitan muchas serpientes demoníacas, que son los señores de Nāgaloka. Entre ellas están Śaṅkha, Kulika, Mahāśaṅkha, Śveta, Dhanañjaya, Dhṛtarāṣṭra, Śaṅkhacūḍa, Kambala, Aśvatara y Devadatta; la principal es Vāsuki. Todas ellas manifiestan una ira terrible, y tienen muchas capuchas: algunas tienen cinco, otras tienen siete, diez, cien, o hasta mil. Llevan las capuchas adornadas con piedras preciosas; la luz que emana de esas gemas ilumina todo el sistema planetario de bila-svarga.

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