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Text 10

ko nv artha-tṛṣṇāṁ visṛjet
prāṇebhyo ’pi ya īpsitaḥ
yaṁ krīṇāty asubhiḥ preṣṭhais
taskaraḥ sevako vaṇik


kaḥ—quién; nu—en verdad; artha-tṛṣṇām—un fuerte deseo de conseguir dinero; visṛjet—puede abandonar; prāṇebhyaḥ—que la vida; api—en verdad; yaḥ—el cual; īpsitaḥ—más deseado; yam—el cual; krīṇāti—trata de conseguir; asubhiḥ—con su propia vida; preṣṭhaiḥ—muy querido; taskaraḥ—un ladrón; sevakaḥ—un sirviente profesional; vaṇik—un mercader.


El dinero es algo tan querido, que nos parece más dulce que la miel. ¿Quién puede entonces abandonar el deseo de atesorar dinero, especialmente en la vida familiar? Los ladrones, los sirvientes profesionales [soldados] y los mercaderes llegan incluso a arriesgar sus propias vidas por conseguir algún dinero.


SIGNIFICADO: En este verso se indica que el dinero puede llegar a ser más querido que la misma vida. Los ladrones entran en las casas de los ricos para robarles el dinero arriesgando la vida. Si son descubiertos, pueden ser atacados por perros guardianes o morir de un disparo, pero, aun así, entran a robar. ¿Por qué se juegan la vida de esa forma? Solo por dinero. Del mismo modo, un soldado profesional se alista en el ejército y acepta ese trabajo, arriesgándose a morir en el campo de batalla, solo por dinero. Lo mismo ocurre con los mercaderes que van de un país a otro, jugándose la vida en un barco, o se sumergen en las profundidades del mar en busca de perlas y piedras preciosas. Así queda demostrado con ejemplos prácticos, y nadie lo negará, que el dinero es más dulce que la miel. Por ganar dinero se puede arriesgar todo; esto es especialmente cierto en el caso de los ricos que están demasiado apegados a la vida familiar. En el pasado, los miembros de las tres castas superiores de la sociedad —brāhmaṇaskṣatriyas y vaiśyas, es decir, todos los que no fueran śūdras— se educaban en el guru-kula con la práctica debrahmacarya y del yoga místico, a fin de llevar una vida de renunciación y de control de los sentidos. Después se les permitía entrar en la vida familiar. Debido a ello, encontramos muchos ejemplos de grandes reyes y emperadores que abandonaron la vida familiar, a pesar de su extraordinaria opulencia como señores de grandes reinos. Gracias a la formación que recibieron como brahmacārīs en sus primeros años, más tarde pudieron abandonar todas sus posesiones. Por lo tanto, el consejo de Prahlāda Mahārāja es muy adecuado:

kaumāra ācaret prājño
dharmān bhāgavatān iha
durlabhaṁ mānuṣaṁ janma
tad apy adhruvam arthadam


«La persona que sea lo bastante inteligente debe emplear el cuerpo de forma humana desde el mismo principio de la vida, o, en otras palabras, desde la más tierna infancia, para practicar las actividades del servicio devocional, abandonando todas las demás ocupaciones. El cuerpo humano es muy difícil de obtener; aunque es temporal, como otros cuerpos, es sumamente importante, pues en la vida humana se puede practicar servicio devocional. De un poco de servicio devocional sincero podemos obtener la perfección completa». La sociedad humana debe aprovechar esta instrucción.

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