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Text 20

dṛṣṭaṁ śrutam asad buddhvā
nānudhyāyen na sandiśet
saṁsṛtiṁ cātma-nāśaṁ ca
tatra vidvān sa ātma-dṛk


dṛṣṭam—el disfrute material que experimentamos en la vida actual; śrutam—disfrute material en cuanto promesa de felicidad futura para quienes se ocupan en actividades fruitivas (en esta vida, en la siguiente, en los planetas celestiales, etc.); asat—temporal y malo;buddhvā—sabiendo; na—no; anudhyāyet—se debe siquiera pensar en; na—ni; sandiśet—en realidad se debe disfrutar; saṁsṛtim—la prolongación de la existencia material; ca—y; ātma-nāśam—el olvido de la propia posición constitucional; ca—así como; tatra—en ese tema; vidvān—el que tiene plena conciencia; saḥ—esa persona; ātma-dṛk—el alma autorrealizada.


La persona que sabe que la felicidad material, buena o mala, en esta vida o en la siguiente, en este planeta o en los planetas celestiales, es temporal e inútil, y que una persona inteligente no debe tratar de disfrutar de esas cosas, y ni siquiera pensar en ellas, conoce verdaderamente el ser. Esa persona autorrealizada sabe perfectamente que la felicidad material es la causa misma de la perpetuación de la existencia material y del olvido de la propia posición constitucional.


SIGNIFICADO: La entidad viviente es un alma espiritual, y el cuerpo material es su prisión. Ese es el comienzo de la comprensión espiritual.

dehino ’smin yathā dehe
kaumāraṁ yauvanaṁ jarā
tathā dehāntara-prāptir
dhīras tatra na muhyati


«Del mismo modo que el alma encarnada pasa en este cuerpo continuamente de la niñez a la juventud y a la vejez, pasa también a otro cuerpo en el momento de la muerte. La persona sensata no se confunde ante ese cambio» (Bg. 2.13). La verdadera misión de la vida humana consiste en liberarse de la prisión del cuerpo material. Por esa razón, Kṛṣṇa desciende para enseñar al alma condicionada acerca de la iluminación espiritual y acerca de cómo liberarse del cautiverio material. Yadā yadā hi dharmasya glānir bhavati bhārata. Las palabras dharmasya glāniḥ significan «contaminación de la propia existencia». Vivimos una existencia contaminada que es necesario purificar (sattvaṁ śuddhyet). La vida humana no es para pensar en la felicidad del cuerpo externo, que es la causa del cautiverio material, sino para alcanzar esa purificación. Por lo tanto, en este verso Mahārāja Yayāti nos advierte de que toda la felicidad material que ahora vemos o cuyo disfrute futuro se nos promete, es inestable y temporal. Ābrahma-bhuvanāl lokāḥ punar āvartino 'rjuna: Aunque nos elevemos hasta Brahmaloka, si no estamos libres del cautiverio material, tendremos que regresar a este planeta y permanecer en las miserables condiciones de la existencia material (bhūtvā bhūtvā pralīyate). Siempre debemos tener bien presente esta comprensión, sin dejarnos distraer por ningún tipo de disfrute de los sentidos, ya sea de esta vida o de la siguiente. La persona que tiene plena conciencia de esta verdad está autorrealizada (sa ātma-dṛk); pero todos los demás sufren en el ciclo de nacimientos y muertes (mṛtyu-saṁsāra-vartmani). Esa comprensión es propia de la verdadera inteligencia; lo contrario solo es causa de desdicha. Kṛṣṇa-bhakta—niṣkāma, ataeva śānta. Solo la persona consciente de Kṛṣṇa, que conoce la finalidad y el objetivo de la vida, vive en paz. Todos los demás, ya sean karmīsjñānīs o yogīs, viven desasosegados, sin poder disfrutar de verdadera paz.

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