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Text 21

evaṁ sadā karma-kalāpam ātmanaḥ
pare ’dhiyajñe bhagavaty adhokṣaje
sarvātma-bhāvaṁ vidadhan mahīm imāṁ
tan-niṣṭha-viprābhihitaḥ śaśāsa ha

evam—así (llevando una vida devocional); sadā—siempre; karma-kalāpam—los deberes prescritos para su ocupación como rey kṣatriya; ātmanaḥ—de él mismo, personalmente (el jefe del estado); pare—a la realidad trascendental suprema; adhiyajñe—al propietario supremo, el disfrutador supremo; bhagavati—a la Suprema Personalidad de Dios; adhokṣaje—a aquel que está más allá de la percepción de los sentidos materiales; sarva-ātma-bhāvam—el servicio devocional en todas sus formas; vidadhat—realizar, ofrecer; mahīm—el planeta Tierra; imām—este; tat-niṣṭha—que son fieles devotos del Señor; vipra—por esos brāhmaṇas; abhihitaḥ—dirigido; śaśāsa—gobernó; ha—en el pasado.

Mientras cumplía con sus deberes prescritos como rey, Mahārāja Ambarīṣa siempre ofreció los resultados de sus actividades como rey a la Suprema Personalidad de Dios, Kṛṣṇa, que es el disfrutador de todo y está más allá de la percepción de los sentidos materiales. Siguiendo los consejos de brāhmaṇas que eran fieles devotos del Señor, gobernó el planeta Tierra sin dificultad.

SIGNIFICADO: Como se afirma en el Bhagavad-gītā (5.29):

bhoktāraṁ yajña-tapasāṁ
sarva-loka-maheśvaram
suhṛdaṁ sarva-bhūtānāṁ
jñātvā māṁ śāntim ṛcchati

La gente está muy deseosa de tener paz y prosperidad en este mundo material, y, en este verso del Bhagavad-gītā, la Suprema Personalidad de Dios ofrece personalmente la fórmula de la paz: todo el mundo debe entender que Kṛṣṇa, la Suprema Personalidad de Dios, es el propietario supremo de todos los planetas y, por consiguiente, el disfrutador de todas las actividades políticas, sociales, culturales, religiosas, económicas, etc. En el Bhagavad-gītā, el Señor ofrece Su perfecto consejo, y Ambarīṣa Mahārāja, como cabeza ideal del poder ejecutivo, gobernó el mundo entero como un vaiṣṇava, siguiendo el consejo de brāhmaṇas vaiṣṇavas. Los śāstras afirman que un brāhmaṇa, aunque conozca a la perfección los deberes prescritos de los brāhmaṇas y sea un gran erudito en el campo del conocimiento védico, no podrá dar consejo, actuando como guru, mientras no sea vaiṣṇava:

ṣaṭ-karma-nipuṇo vipro
mantra-tantra-viśāradaḥ
avaiṣṇavo gurur na syād
vaiṣṇavaḥ śva-paco guruḥ

Por consiguiente, como se indica en este verso con las palabras tan-niṣṭha-viprābhihitaḥ, Mahārāja Ambarīṣa se hizo aconsejar por brāhmaṇas que eran devotos puros del Señor, pues los brāhmaṇas corrientes, que son simples eruditos académicos o expertos en la celebración de ceremonias rituales, no están capacitados para dar consejo.

En estos tiempos modernos, hay asambleas legislativas cuyos miembros están autorizados a elaborar leyes para el bien del estado, pero, según esta descripción del reinado de Mahārāja Ambarīṣa, el país, o el mundo, deben ser gobernados por un jefe ejecutivo cuyos consejeros sean brāhmaṇas devotos. Esos consejeros o miembros de la asamblea legislativa no deben ser políticos profesionales, ni deben ser elegidos por el público ignorante. Por el contrario, deben ser designados por el rey. Cuando el rey, el jefe ejecutivo del estado, es un devoto y gobierna el país conforme a las instrucciones de brāhmaṇas devotos, todo el mundo goza de paz y prosperidad. Cuando el rey y sus consejeros son devotos perfectos, el país no puede marchar mal. Todos los ciudadanos deben volverse devotos del Señor; así, de modo natural, adquirirán buenas cualidades.

yasyāsti bhaktir bhagavaty akiñcanā
sarvair guṇais tatra samāsate surāḥ
harāv abhaktasya kuto mahad-guṇā
manorathenāsati dhāvato bahiḥ

«Aquel que posee una devoción inquebrantable por la Personalidad de Dios posee todas las buenas cualidades de los semidioses. Sin embargo, el que no es devoto del Señor solo posee cualidades materiales de escaso valor. Esto se debe a que divaga en el plano mental, y es seguro que se dejará atraer por la deslumbrante energía material» (Bhāg. 5.18.12). Los ciudadanos, bajo la guía de un rey consciente de Kṛṣṇa, se volverán devotos; entonces ya no habrá necesidad de decretar leyes nuevas cada día para reformar el modo de vida del país. Los ciudadanos, cuando se les educa para que sean devotos, se vuelven pacíficos y honestos de modo natural, y, si son guiados por un rey devoto aconsejado por devotos, el país pasará, de estar en el mundo material, a estar en el mundo espiritual. Por lo tanto, todos los países del mundo deben seguir, en su gobierno y administración, el ideal establecido por Mahārāja Ambarīṣa, tal como se explica en este verso.

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