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Text 235

yeṣāṁ sa eṣa bhagavān dayayed anantaḥ
sarvātmanāśrita-pado yadi nirvyalīkam
te dustarām atitaranti ca deva-māyāṁ
naiṣāṁ mamāham iti dhīḥ śva-śṛgāla-bhakṣye

yeṣām—a quienes son almas plenamente entregadas; saḥ—Él; eṣaḥ—este; bhagavān—la Suprema Personalidad de Dios; dayayet—puede que muestre misericordia; anantaḥ—el ilimitado; sarva-ātmanā—plenamente, sin reservas; āśrita-padaḥ—aquellos que se han refugiado en el Señor; yadi—si; nirvyalīkam—sin duplicidad; te—esas personas; dustarām—insondable; atitaranti—superar; ca—también; deva-māyām—la energía material ilusoria; na—no; eṣām—este; mama aham—«mío» y «yo»; iti—esa; dhīḥ—inteligencia; śva-śṛgāla-bhakṣye—en el cuerpo, que es comida de perros y chacales.

«El Señor ilimitado y misericordioso concede Su misericordia sin causa a la persona que se refugia sin reservas en los pies de loto de la Suprema Personalidad de Dios. De ese modo, esa persona puede atravesar el insondable océano de la nesciencia. Aquellos que tienen la inteligencia fija en el concepto corporal y piensan: “Yo soy este cuerpo” son el alimento ideal para los perros y chacales. El Señor Supremo nunca concede Su misericordia a ese tipo de personas.»

SIGNIFICADO: El Señor Supremo nunca concede Su bendición a quienes están absortos en el concepto corporal. Como dice Kṛṣṇa claramente en la Bhagavad-gītā (18.66):

sarva-dharmān parityajyamām ekaṁ śaraṇaṁ vraja
ahaṁ tvāṁ sarva-pāpebhyo
mokṣayiṣyāmi mā śucaḥ

«Abandona toda clase de religión y sencillamente entrégate a Mí. Yo te liberaré de toda reacción pecaminosa. No temas.»

El verso citado por Caitanya Mahāprabhu (Śrīmad-Bhāgavatam 2.7.42), explica el significado de la afirmación del Señor Kṛṣṇa. Kṛṣṇa concedió Su misericordia sin causa a Arjuna simplemente para liberarle del concepto corporal. Así ocurrió en el mismo comienzo del Capítulo Segundo de la Bhagavad-gītā (2.13), donde Kṛṣṇa dice: dehino ’smin yathā dehe kaumāraṁ yauvanaṁ jarā. En el interior del cuerpo se halla el propietario del cuerpo, y no debemos pensar que el cuerpo es el ser. Ésa es la primera instrucción que el devoto debe asimilar. Quien se halla bajo la influencia del concepto corporal no puede comprender su verdadera identidad y ocuparse en el amoroso servicio devocional del Señor. Sin elevarnos al plano trascendental, no podemos esperar la misericordia sin causa del Señor Supremo, ni atravesar el amplio océano de la nesciencia material. El Señor Kṛṣṇa lo confirma en la Bhagavad-gītā (7.14): mām eva ye prapadyante māyām etāṁ taranti te. Si no nos entregamos a los pies de loto de Kṛṣṇa, no podemos esperar liberarnos de las garras de māyā, la energía ilusoria. En el Śrīmad-Bhāgavatam (10.2.32), los sannyāsīs māyāvādīs, que se creen liberados de las garras de māyā sin realmente estarlo, reciben el calificativo de vimukta-māninaḥ. En realidad, no están liberados, pero creen que lo están y que se han vuelto Nārāyaṇa. Aunque parecen haber comprendido que no son el cuerpo material, sino almas espirituales, siguen sin cumplir con el deber del alma espiritual, que consiste en ofrecer servicio al Alma Suprema. Por consiguiente, su inteligencia no ha alcanzado la santidad. La inteligencia no se puede aplicar a la comprensión del servicio devocional mientras no esté santificada. El servicio devocional comienza cuando la mente, la inteligencia y el ego están completamente purificados. Los sannyāsīs māyāvādīs no purifican su inteligencia, su mente y su ego, y debido a ello no pueden ocuparse en el servicio del Señor ni esperar la misericordia sin causa del Señor. Aunque sus rigurosas penitencias y austeridades les llevan a una posición muy elevada, siguen deambulando por el mundo material sin la bendición de los pies de loto del Señor. A veces se elevan hasta la refulgencia Brahman, pero, como no tienen la mente plenamente purificada, tienen que regresar a la existencia material.

Los karmīs se hallan plenamente dominados por el concepto corporal de la vida, y los jñānīs, aunque teóricamente entienden que no son el cuerpo, tampoco tienen información acerca de los pies de loto del Señor, pues hacen demasiado hincapié en el impersonalismo. Por esa razón, ni los karmīs ni los jñānīs están capacitados para recibir la misericordia del Señor y volverse devotos. Narottama dāsa Ṭhākura dice por ello: karma-kāṇḍa jñāna-kāṇḍa, kevala viṣera bhāṇḍa: Aquellos que han emprendido los procesos de karma-kāṇḍa (la actividad fruitiva) y de jñāna-kaṇḍa (la especulación acerca de la ciencia trascendental) han comido de ollas envenenadas. Debido a ello, están condenados a permanecer vida tras vida en la existencia material, hasta que se refugien en los pies de loto de Kṛṣṇa. Así lo confirma la Śrīmad Bhagavad-gītā (7.19):

bahūnāṁ janmanām antejñānavān māṁ prapadyate
vāsudevaḥ sarvam iti
sa mahātmā su-durlabhaḥ

«Después de muchos nacimientos y muertes, aquel que verdaderamente posee conocimiento se rinde a Mí, sabiendo que Yo soy la causa de todas las causas y de todo lo que existe. Una gran alma así es poco frecuente.»

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