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Text 42

mad-bhayād vāti vāto ’yaṁ
sūryas tapati mad-bhayāt
varṣatīndro dahaty agnir
mṛtyuś carati mad-bhayāt


mat-bhayāt—por temor a Mí; vāti—sopla; vātaḥ—el viento; ayam—esto; sūryaḥ—el Sol; tapati—brilla; mat-bhayāt—por temor a Mí;varṣati—derrama lluvias; indraḥ—Indra; dahati—arde; agniḥ—el fuego; mṛtyuḥ—la muerte; carati—va; mat-bhayāt—por temor a Mí.


Por Mi supremacía sopla el viento, por temor a Mí; por temor a Mí brilla el Sol; y el Señor de las nubes, Indra, envía lluvias por temor a Mí. El fuego arde por temor a Mí, y la muerte va y viene cobrando su tributo por temor a Mí.


SIGNIFICADO: La Suprema Personalidad de Dios, Kṛṣṇa, dice en el Bhagavad-gītā que las leyes de la naturaleza actúan siempre correctamente debido a Su supervisión. No hay que pensar que la naturaleza funciona de forma automática, sin una supervisión. Las Escrituras védicas dicen que el semidiós Indra controla las nubes, que el dios del Sol distribuye el calor, que Candra distribuye la reconfortante luz de la luna, y que el viento sopla bajo la supervisión del semidiós Vāyu. Pero por encima de todos estos semidioses está la Suprema Personalidad de Dios, la entidad viviente principal. Nityo nityānāṁ cetanaś cetanānām. Los semidioses también son simples entidades vivientes, pero por su fidelidad, por su servicio devocional, han sido elevados a esos puestos. Estos semidioses o directores, como Candra, Varuṇa y Vāyu, reciben el nombre de adhikārī-devatā. Los semidioses son como ministros del gobierno. El área de gobierno del Señor Supremo no consiste solo en uno, dos o tres planetas; hay millones de planetas y millones de universos. La Suprema Personalidad de Dios gobierna un territorio inmenso, para lo cual precisa de asistentes. Los semidioses son considerados como miembros de Su cuerpo. Las Escrituras védicas nos hablan de ellos. El dios del Sol, el dios de la Luna, el dios del fuego y el dios del aire actúan bajo la dirección del Señor Supremo. Esto se confirma en el Bhagavad-gītā (9.10): mayādhyakṣeṇa prakṛtiḥ sūyate sa-carācaram. Él dirige el funcionamiento de las leyes de la naturaleza. Él es quien está detrás de todo, y por eso todo se ejecuta puntual y regularmente.


Aquel que se ha refugiado en la Suprema Personalidad de Dios está completamente protegido de toda otra influencia. No sirve a nadie más, ni está obligado a hacerlo. Por supuesto, él no es desobediente, pero todo su poder de pensamiento está absorto en el servicio del Señor. Las afirmaciones de Kapila, la Suprema Personalidad de Dios, de que bajo Su orden sopla el viento, arde el fuego, calienta el Sol, etc., no son sentimentales. Puede que los impersonalistas digan que los devotos del Bhāgavatam crean e imaginan un personaje como la Suprema Personalidad de Dios, y que Le asignan cualidades; pero en realidad no se trata ni de imaginación ni de la imposición de un poder artificial en nombre de Dios. En los Vedas se dice: bhīṣāsmād vātaḥ pavate bhīṣodeti sūryaḥ: «El dios del viento y el dios del Sol actúan por temor al Señor Supremo». Bhīṣāsmād agniś candraś ca mṛtyur dhāvati pañcamaḥ: «Agni, Indra y Mṛtyu actúan también bajo Su dirección». Esto es lo que afirman los Vedas.

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