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Text 2

sva-dharmācaraṇaṁ śaktyā
vidharmāc ca nivartanam
daivāl labdhena santoṣa
ātmavic-caraṇārcanam

sva-dharma-ācaraṇam—ejecutando los propios deberes prescritos; śaktyā—lo mejor que pueda; vidharmāt—deberes no autorizados; ca—y; nivartanam—evitando; daivāt—por la gracia del Señor; labdhena—con lo que se obtiene; santoṣaḥ—satisfecho; ātma-vit—del alma autorrealizada; caraṇa—los pies; arcanam—adorando.

El yogī debe ejecutar sus deberes prescritos, lo mejor que pueda, y evitar los que no le correspondan. Debe estar satisfecho con las ganancias que obtenga por la gracia del Señor, y debe adorar los pies de loto de un maestro espiritual.

SIGNIFICADO: En este verso hay muchas palabras importantes, que se podrían explicar de forma muy detallada, pero comentaremos brevemente los aspectos importantes de cada una. La afirmación final es ātmavic-caraṇārcanam. Ātma-vit significa «alma autorrealizada», o «maestro espiritual genuino». Nadie puede ser un maestro espiritual genuino sin estar autorrealizado y sin conocer su relación con la Superalma. Aquí se nos recomienda que busquemos un maestro espiritual genuino y que nos entreguemos a él (arcanam), pues haciéndole preguntas y adorándole podemos aprender las actividades espirituales.

Lo primero que se recomienda es sva-dharmācaraṇam. Mientras tengamos un cuerpo material, tendremos una serie de deberes prescritos. Esos deberes se dividen según un sistema de cuatro órdenes sociales —brāhmaṇa, kṣatriya, vaiśya y śūdra—, cuyos deberes particulares se mencionan en el śāstra, y específicamente, en el Bhagavad-gītā. Sva-dharmācaraṇam significa desempeñar fielmente y lo mejor posible los deberes que tengamos prescritos según la división particular de la sociedad a que pertenezcamos. No hay que ejecutar el deber de otros. Si nacemos en una determinada sociedad o comunidad, debemos ejecutar los deberes que esa división en concreto tiene prescritos. Sin embargo, aquel que sea lo suficientemente afortunado como para trascender la designación de haber nacido en una determinada comunidad o sociedad, por haberse elevado al nivel espiritual de identidad, tiene un solo sva-dharma, un solo deber: servir a la Suprema Personalidad de Dios. Servir al Señor es el verdadero deber de la persona avanzada en el cultivo de conciencia de Kṛṣṇa. Quien esté influido por el concepto corporal de la vida puede seguir actuando conforme a los deberes sociales convencionales, pero aquel que se eleve al plano espiritual únicamente debe servir al Señor Supremo; esa es la verdadera ejecución de sva-dharma.

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