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Text 20

śaraṇaṁ taṁ prapadye ’haṁ
ya eva jagad-īśvaraḥ
prajām ātma-samāṁ mahyaṁ
prayacchatv iti cintayan

śaraṇam—refugiándome; tam—en Él; prapadye—me entrego; aham—yo; yaḥ—el que; eva—ciertamente; jagat-īśvaraḥ—amo del universo; prajām—hijo; ātma-samām—como Él mismo; mahyam—

Él pensaba: Que el Señor del universo, en quien me he refugiado, tenga la bondad de darme un hijo idéntico a Él.

SIGNIFICADO: Parece ser que el gran sabio Atri Muni no tenía una idea concreta acerca de la Suprema Personalidad de Dios. No cabe duda de que debía estar familiarizado con la información védica acerca de la existencia de una Suprema Personalidad de Dios que es el creador del universo, de quien emanó todo, quien mantiene la manifestación creada, y en quien se conserva la manifestación completa tras la disolución. Yato vā imāni bhūtāni (Taittirīya Upaniṣad 3.1.1). Los mantras védicos nos informan acerca de esa Suprema Personalidad de Dios, de modo que Atri Muni concentró la mente en Él sin siquiera conocer Su nombre, queriendo pedirle un hijo que estuviese exactamente en Su mismo nivel. Ese tipo de servicio devocional realizado sin conocimiento del nombre de Dios viene explicado también en el Bhagavad-gītā; allí el Señor dice que hay cuatro clases de hombres con pasados piadosos que acuden a Él pidiéndole lo que necesitan. Atri Muni deseó tener un hijo idéntico al Señor, y por ello no se le considera un devoto puro, pues tenía un deseo que cumplir, y ese deseo era material. Aunque quería tener un hijo idéntico a la Suprema Personalidad de Dios, ese deseo era material, porque no deseaba directamente a la Personalidad de Dios, sino que deseaba un hijo idéntico a Él. Si hubiese deseado como hijo suyo a la Suprema Personalidad de Dios, estaría completamente libre de deseos materiales, por haber deseado a la Verdad Absoluta Suprema, pero como lo que quería era un hijo de esas características, su deseo era material. De modo que Atri Muni no debe contarse entre los devotos puros.

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