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Text 30

devā ūcuḥ
yathā kṛtas te saṅkalpo
bhāvyaṁ tenaiva nānyathā
sat-saṅkalpasya te brahman
yad vai dhyāyati te vayam

devāḥ ūcuḥ—los semidioses contestaron; yathā—como; kṛtaḥ—hecho; te—por ti; saṅkalpaḥ—determinación; bhāvyam—para que se haga; tena eva—por eso; na anyathā—de ninguna otra forma; sat-saṅkalpasya—aquel que nunca pierde su determinación; te—de ti; brahman—¡oh, querido brāhmaṇa!; yat—lo que; vai—ciertamente; dhyāyati—meditando; te—todos ellos; vayam—somos.

Las tres deidades dijeron a Atri Muni: Querido brāhmaṇa, tu determinación es perfecta, y por lo tanto, ocurrirá lo que tú has decidido; no será de otra manera. Los tres somos la misma persona en quién tú estabas meditando, y por ello, los tres hemos venido a ti.

SIGNIFICADO: Atri Muni pensó, sin precisar, en la Personalidad de Dios, el Señor del universo, aunque no tenía una idea clara del Señor del universo ni de Su forma concreta. Puede considerarse como Señor del universo a Mahā-Viṣṇu, de cuya respiración emanan millones de universos que de nuevo se retraen en Él. También puede considerarse como Señor del universo a Garbhodakaśāyī Viṣṇu, de cuyo abdomen brotó la flor de loto en donde nació Brahmā. De la misma manera, también se puede considerar como Señor del universo a Kṣīrodakaśāyī Viṣṇu, que es la Superalma de todas las entidades vivientes. Y subordinados a Kṣīrodakaśāyī Viṣṇu, la forma de Viṣṇu que está dentro del universo, el Señor Brahmā y el Señor Śiva pueden también aceptarse como Señores del universo.

Viṣṇu es el Señor del universo porque es quien lo mantiene. Paralelamente, Brahmā crea los sistemas planetarios y su población, de modo que también a él puede considerársele Señor del universo. O puede serlo también el Señor Śiva, que es quien finalmente lo destruye. Como Atri Muni no definió concretamente a quién quería ver, los tres, Brahmā, Viṣṇu y el Señor Śiva, se presentaron ante él. Le dijeron: «Puesto que pensaste en tener un hijo idéntico a la Suprema Personalidad de Dios, el Señor del universo, tu deseo se verá cumplido». En otras palabras, los deseos se satisfacen en proporción a la intensidad de la devoción. Como se afirma en el Bhagavad-gītā (9.25): yānti deva-vratā devān pitṝn yānti pitṛ-vratāḥ. El que esté apegado a un determinado semidiós, se elevará a la morada de ese semidiós; el que esté apegado a los pitās, los antepasados, se elevará a su planeta; y de manera similar, el que esté apegado a la Suprema Personalidad de Dios, Kṛṣṇa, se elevará a la morada del Señor Kṛṣṇa. Atri Muni no tenía un concepto claro del Señor del universo; esa es la razón de que se presentasen ante él las tres deidades regentes que son los verdaderos Señores del universo en las tres divisiones de las modalidades de la naturaleza. Ahora, conforme a la intensidad de su determinación de tener un hijo, su deseo, por la gracia del Señor, iba a cumplirse.

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