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Text 30

munaya ūcuḥ
auttānapāda bhagavāṁs tava śārṅgadhanvā
devaḥ kṣiṇotv avanatārti-haro vipakṣān
yan-nāmadheyam abhidhāya niśamya cāddhā
loko ’ñjasā tarati dustaram aṅga mṛtyum

munayaḥ ūcuḥ—los sabios dijeron; auttānapāda—¡oh, hijo del rey Uttānapāda!; bhagavān—la Suprema Personalidad de Dios; tava—tu; śārṅga-dhanvā—el que lleva el arco llamado Śārṅga; devaḥ—el Señor; kṣiṇotu—que mate; avanata—del alma entregada; ārti—los sufrimientos; haraḥ—que aparta; vipakṣān—enemigos; yat—cuyo; nāmadheyam—santo nombre; abhidhāya—pronunciar; niśamya—escuchar; ca—también; addhā—inmediatamente; lokaḥ—personas; añjasā—por completo; tarati—superan; dustaram—insuperable; aṅga—¡oh, Dhruva!; mṛtyum—muerte.

Todos los sabios dijeron: Querido Dhruva, ¡oh, hijo de rey Uttānapāda!, que la Suprema Personalidad de Dios Śārṅgadhanvā, el que alivia los sufrimientos de Sus devotos, mate a todos los enemigos que te amenazan. El santo nombre del Señor es tan poderoso como el Señor mismo. Por eso, con solo cantar y escuchar el santo nombre del Señor, muchos hombres pueden protegerse por completo, y sin dificultad, de la muerte cruel. Así es salvado el devoto.

SIGNIFICADO: Los grandes ṛṣis se dirigieron a Dhruva Mahārāja en un momento en que su mente estaba perpleja debido a las proezas mágicas de los yakṣas. El devoto siempre está protegido por la Suprema Personalidad de Dios. Él fue quien inspiró a los sabios a que animasen a Dhruva Mahārāja y le asegurasen que, siendo un alma plenamente entregada al Señor Supremo, no corría peligro. Si, por la gracia del Señor, un devoto, a la hora de la muerte, puede simplemente cantar Su santo nombre —Hare Kṛṣṇa, Hare Kṛṣṇa, Kṛṣṇa Kṛṣṇa, Hare Hare / Hare Rāma, Hare Rāma, Rāma Rāma, Hare Hare—, ese mahā-mantra es suficiente para permitirle de inmediato pasar por encima del gran océano del cielo material y entrar en el cielo espiritual, sin tener que regresar jamás al ciclo de nacimientos y muertes. Puesto que el canto del santo nombre del Señor es suficiente para pasar por encima del océano de muerte, no cabía duda de que Dhruva Mahārāja podía pasar por encima de las proezas de la magia alucinatoria de los yakṣas, que por el momento habían perturbado su mente.

Así terminan los significados de Bhaktivedanta correspondientes al capítulo décimo del Canto Cuarto del Śrīmad-Bhāgavatam, titulado: «Dhruva Mahārāja lucha con los yakṣas».

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