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Text 26

anāsthitaṁ te pitṛbhir
anyair apy aṅga karhicit
ātiṣṭha jagatāṁ vandyaṁ
tad viṣṇoḥ paramaṁ padam

anāsthitam—nunca alcanzado; te—tus; pitṛbhiḥ—por los antepasados; anyaiḥ—por otros; api—incluso; aṅga—¡oh, Dhruva!; karhicit—en ningún tiempo; ātiṣṭha—por favor, ven y vive allí; jagatām—por los habitantes del universo; vandyam—adorable; tat—esa; viṣṇoḥ—del Señor Viṣṇu; paramam—suprema; padam—morada.

Querido rey Dhruva, ni tus antepasados ni ninguna otra persona alcanzaron nunca ese planeta trascendental antes que tú. El planeta Viṣṇuloka, que es la residencia personal de Viṣṇu, es el más elevado de todos. Es digno de la adoración de los habitantes de todos los demás planetas del universo. Por favor, ven con nosotros y vive en él eternamente.

SIGNIFICADO: Cuando fue al bosque para someterse a austeridades, Dhruva Mahārāja estaba muy decidido a conseguir una posición en que sus antepasados no hubieran podido ni soñar. Su padre era Uttānapāda, su abuelo, Manu, y su bisabuelo, el Señor Brahmā. Así pues, Dhruva quería un reino incluso mayor que el que pudiera obtener el Señor Brahmā, y pidió a Nārada Muni que le ayudase a conseguirlo. Los sirvientes del Señor Viṣṇu le recordaron que antes que él, nadie, ni sus antepasados ni ninguna otra persona, había podido llegar a Viṣṇuloka, el planeta en que reside el Señor Viṣṇu. Eso se debe a que en el mundo material todo el mundo es karmī, jñānī o yogī, pero a duras penas se encuentra un solo devoto puro. Ese planeta trascendental, Viṣṇuloka, está especialmente destinado a los devotos, y no a los karmīs, jñānīs o yogīs. A los grandes ṛṣis y semidioses, les es muy difícil acercarse a Brahmaloka, que, como se afirma en el Bhagavad-gītā, no es una residencia permanente. La vida del Señor Brahmā dura tanto tiempo que se hace difícil calcular siquiera la duración de uno de sus días; aun así, el Señor Brahmā y los residentes de su planeta también mueren. En el Bhagavad-gītā (6), se dice: ābrahma-bhuvanāl lokāḥ punar āvartino ’rjuna: A excepción de los que se elevan a Viṣṇuloka, todos tienen que pasar por los cuatro principios de la vida material, es decir, el nacimiento, la muerte, la vejez y las enfermedades. El Señor dice: yad gatvā na nivartante tad dhāma paramaṁ mama: «El planeta del que, una vez allí, no se regresa, es Mi morada suprema» (Bg. 15.6). Los viṣṇudūtas recordaron a Dhruva Mahārāja: «Vamos a acompañarte al planeta del cual nadie regresa al mundo material». Los científicos materialistas están tratando de ir a la Luna y a otros planetas, pero la idea de ir al planeta más elevado, Brahmāloka, está más allá de su imaginación. En cálculos materiales, viajando a la velocidad de la luz costaría cuarenta mil años llegar al planeta más elevado del universo; es decir, no podemos llegar a él por medios mecánicos; sin embargo, con el proceso de bhakti-yoga que Mahārāja Dhruva puso en práctica, podemos llegar, no solo a otros planetas de este universo, sino también a los planetas Viṣṇuloka, que están más allá del universo. Hemos esbozado este tema en nuestro librito «Viaje fácil a otros planetas».

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