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Text 47

tasmāt karmasu barhiṣmann
ajñānād artha-kāśiṣu
mārtha-dṛṣṭiṁ kṛthāḥ śrotra-
sparśiṣv aspṛṣṭa-vastuṣu

tasmāt—por lo tanto; karmasu—en actividades fruitivas; barhiṣman—¡oh, rey Prācīnabarhiṣat!; ajñānāt—por ignorancia; artha-kāśiṣu—en el resplandeciente resultado fruitivo; mā—nunca; artha-dṛṣṭim—considerar que son el objetivo de la vida; kṛthāḥ—hacer; śrotra-sparśiṣu—agradable al oído; aspṛṣṭa—sin tocar; vastuṣu—verdadero interés.

Mi querido rey Barhiṣmān, nunca, por ignorancia, debes adoptar los rituales védicos ni las actividades fruitivas, aunque sean temas muy agradables de escuchar o parezcan el objetivo del interés personal. Nunca debes considerarlos el objeto supremo de la vida.

SIGNIFICADO: En el Bhagavad-gītā (2.42-43) se dice:

yām imāṁ puṣpitāṁ vācaṁ
pravadanty avipaścitaḥ
veda-vāda-ratāḥ pārtha
nānyad astīti vādinaḥ

kāmātmānaḥ svarga-parā
janma-karma-phala-pradām
kriyā-viśeṣa-bahulāṁ
bhogaiśvarya-gatiṁ prati

«Hay hombres de escaso conocimiento que están muy apegados a las floridas palabras de los Vedas, que recomiendan diversas actividades fruitivas para elevarse a los planetas celestiales y alcanzar una buena cuna, poder y demás. Como están deseosos de complacer los sentidos y vivir una vida opulenta, dicen que, aparte de eso, no hay nada más».

Por lo general, la gente se siente muy atraída a las actividades fruitivas que se aprueban en los rituales védicos. La idea de elevarse a los planetas celestiales con la ejecución de grandes sacrificios, como los que celebraba el rey Barhiṣmān, puede resultar muy atractiva. Śrī Nārada Muni quería que el rey Barhiṣmān dejara de ocuparse en esas actividades fruitivas. Por consiguiente, en este verso le dice directamente: «No te dejes atraer por esos beneficios temporales». En la civilización actual, la gente se siente muy atraída a explotar los recursos de la naturaleza material con los métodos de la ciencia. De hecho, se considera que eso es progreso. Pero en realidad no lo es; se trata simplemente de algo agradable de escuchar. Estamos avanzando conforme a esos métodos inventados, pero olvidamos nuestro verdadero objetivo. Por esa razón, Bhaktivinoda Ṭhākura dice: jaḍa-vidyā yata māyāra vaibhava tomāra bhajane bādhā: «Los estudios materialistas no son más que el resplandor de māyā, pues son un obstáculo en el sendero del progreso espiritual».

Las comodidades temporales de la vida que se experimentan en este y en otros planetas deben ser consideradas ilusorias, pues no tienen relación con el verdadero objetivo de la vida, que es ir de regreso al hogar, de vuelta a Dios. Ignorando el verdadero objetivo de la vida, la gente emprende, o bien la senda de las actividades materialistas, o bien la de las actividades rituales. En este verso, Nārada pide al rey Barhiṣmān que no se apegue a esas actividades. En los Vedas se afirma que el verdadero objetivo de la vida es la celebración de sacrificios. Los ārya-samājistas, una sección importante de la población de la India, hacen demasiado hincapié en la parte de los Vedas que trata de los sacrificios. Este verso, sin embargo, indica que esos sacrificios deben considerarse ilusorios. El verdadero objetivo de la vida humana debe ser la comprensión de Dios, el estado de conciencia de Kṛṣṇa. No cabe duda de que resulta muy agradable escuchar acerca de las deslumbrantes prácticas védicas, pero, con respecto al verdadero objetivo de la vida, no aportan nada.

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