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Text 29

yenopaśāntir bhūtānāṁ
kṣullakānām apīhatām
antarhito ’ntar-hṛdaye
kasmān no veda nāśiṣaḥ

yena—proceso por el cual; upaśāntiḥ—satisfacción de todos los deseos; bhūtānām—de las entidades vivientes; kṣullakānām—muy caídas; api—aunque; īhatām—desear muchas cosas; antarhitaḥ—ocultas; antaḥ-hṛdaye—en lo profundo del corazón; kasmāt—por qué; naḥ—nuestros; veda—conoce; na—no; āśiṣaḥ—deseos.

Los deseos del devoto neófito solo se satisfacen cuando el Señor, por Su compasión natural, piensa en él. El Señor está en el corazón de todas las entidades vivientes, incluso de las más insignificantes. El Señor lo sabe todo acerca de la entidad viviente; conoce todos sus deseos. Aunque nosotros somos muy insignificantes, ¿por qué no iba a conocer el Señor nuestros deseos?

SIGNIFICADO: El devoto muy avanzado no se considera avanzado. Es siempre muy humilde. Paramātmā, la Superalma, que es la expansión plenaria de la Suprema Personalidad de Dios, está en el corazón de todos y puede comprender las actitudes y deseos de Sus devotos. El Señor también da a los no devotos la oportunidad de ver satisfechos sus deseos, como se confirma en el Bhagavad-gītā (mattaḥ smṛtir jñānam apohanaṁ ca).

El Señor tiene en cuenta todos los deseos de la entidad viviente, por insignificante que esta sea, y le da la oportunidad de satisfacerlos. Si los deseos de los no devotos se cumplen, ¿por qué no los de los devotos? El devoto puro solamente desea ocuparse en el servicio del Señor, sin deseos materiales; si tiene ese deseo en lo profundo del corazón, que es donde está el Señor, y no esconde motivos ocultos, ¿por qué no va a entenderlo el Señor? Si un devoto sincero ofrece servicio al Señor o al arcā-vigraha, la forma del Señor, todas sus actividades culminan con el éxito, porque el Señor está en el corazón y entiende su sinceridad. De este modo, el devoto que, con toda confianza, siga adelante en el desempeño de sus deberes prescritos del servicio devocional, al final alcanzará el éxito.

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