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Text 20

apahata-sakalaiṣaṇāmalātmany
aviratam edhita-bhāvanopahūtaḥ
nija-jana-vaśa-gatvam ātmano ’yan
na sarati chidravad akṣaraḥ satāṁ hi

apahata—superados; sakala—todos; eṣaṇa—los deseos; amala—inmaculada; ātmani—para la mente; aviratam—de modo constante; edhita—aumentando; bhāvanā—con sentimiento; upahūtaḥ—ser llamado; nija-jana—de Sus devotos; vaśa—bajo el control; gatvam—ir; ātmanaḥ—Sus; ayan—saber; na—nunca; sarati—Se va; chidra-vat—como el cielo; akṣaraḥ—la Suprema Personalidad de Dios; satām—de los devotos; hi—ciertamente.

Completamente purificados de todo deseo material, los devotos tienen la mente libre de todo rastro de contaminación. De este modo, pueden pensar constantemente en el Señor y dirigirse a Él con profundo sentimiento. La Suprema Personalidad de Dios, sabiéndose controlado por Sus devotos, no les abandona ni por un segundo; es como el cielo que cubre nuestras cabezas, que nunca se hace invisible.

SIGNIFICADO: En el verso anterior se ha explicado claramente que la Suprema Personalidad de Dios, Janārdana, pronto Se satisface con las actividades de Sus devotos. El devoto puro está siempre absorto en pensar en la Suprema Personalidad de Dios. Como afirman las Escrituras: śṛṇvatāṁ sva-kathāḥ kṛṣṇaḥ: Al pensar siempre en Kṛṣṇa, el corazón del devoto puro se libera de todo tipo de deseos. En el mundo material, el corazón de la entidad viviente está lleno de deseos materiales, pero una vez que se purifica, la entidad viviente deja de pensar en cosas materiales. Cuando la mente está completamente purificada, se alcanza la etapa de perfección del yoga místico, pues en ese estado el devoto siempre ve a la Suprema Personalidad de Dios en el corazón (dhyanāvasthita-tad-gatena manasā paśyanti yaṁ yoginaḥ). En cuanto el Señor toma asiento en el corazón del devoto, este queda libre de la influencia contaminante de las modalidades materiales de la naturaleza. Mientras permanecemos bajo el control de esas modalidades, deseamos muchas cosas y elaboramos muchos planes para el disfrute material de los sentidos; pero tan pronto como percibimos al Señor dentro del corazón, todos los deseos materiales se desvanecen. Cuando la mente está completamente libre de deseos materiales, el devoto puede pensar en el Señor de modo constante. De esa forma, pasa a depender por completo de los pies de loto del Señor. Caitanya Mahāprabhu ora:

ayi nanda-tanuja kiṅkaraṁ
patitaṁ māṁ viṣame bhavāmbudhau
kṛpayā tava pāda-paṅkaja-
sthita-dhūlī-sadṛśaṁ vicintaya

«Mi querido Señor, Yo soy Tu sirviente eterno, pero de un modo u otro he caído en el océano del mundo material. Por favor, recógeme y fíjame como una mota de polvo a Tus pies de loto» (Śikṣāṣṭaka 5). De manera similar, Śrīla Narottama dāsa Ṭhākura ora:

hā hā prabhu nanda-suta, vṛṣabhānu-sutā-yuta,
karuṇa karaha ei-bāra
narottama-dāsa kaya, nā ṭheliha rāṅgā-pāya,
tomā vine ke āche āmāra

«Mi querido Señor, Tú estás ahora aquí con la hija del rey Vṛṣabhānu, Śrīmatī Rādhārāṇī. Por favor, sean misericordiosos conmigo. No me echen, pues son mi único refugio».

De este modo, la Suprema Personalidad de Dios asume una posición de dependencia con respecto a Su devoto. El Señor es invencible, pero Su devoto puro puede conquistarle. Él disfruta dependiendo de Su devoto. Kṛṣṇa, por ejemplo, disfrutaba dependiendo de la misericordia de madre Yaśodā. El Señor Supremo siente gran placer cuando Se considera dependiente de Su devoto. A veces los reyes tiene un bufón, y este, con sus bromas, llega incluso a insultar al rey. El rey, sin embargo, disfruta con esa relación. Todo el mundo adora al Señor Supremo con gran reverencia; por esa razón, el Señor Supremo a veces desea disfrutar de los reproches de Sus devotos. De esa forma, la relación eterna que existe entre el Señor y Sus devotos queda firmemente establecida, como el cielo sobre la cabeza.

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