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Text 72

tri-rātrānte tri-rātrānte
kapittha-badarāśanaḥ
ātma-vṛtty-anusāreṇa
māsaṁ ninye ’rcayan harim

tri—tres; rātra-ante—al final de la noche; tri—tres; rātra-ante—al final de la noche; kapittha-badara—frutas y bayas; aśanaḥ—comer; ātma-vṛtti—solo para mantener el cuerpo; anusāreṇa—lo mínimo imprescindible; māsam—un mes; ninye—pasó; arcayan—adorando; harim—a la Suprema Personalidad de Dios.

Durante el primer mes, Dhruva Mahārāja solo comió frutas y bayas cada tres días, con la única intención de mantener juntos el alma y el cuerpo. De esa manera, progresó en su adoración de la Suprema Personalidad de Dios.

SIGNIFICADO: La kapittha es una flor que en la lengua vulgar de la India recibe el nombre de kayeta. No encontramos ningún equivalente inglés para el nombre de esta flor, pero por lo general, entre los seres humanos, su fruto no se considera comestible; lo comen los monos de la selva. Sin embargo, Dhruva Mahārāja comió de esos frutos, no por darse un suntuoso banquete, sino para mantener juntos el alma y el cuerpo. El cuerpo necesita alimento, pero el devoto no debe tomar alimentos para la satisfacción y la complacencia de la lengua. En el Bhagavad-gītā se recomienda comer lo necesario para mantener el cuerpo sano, no comer por placer. Dhruva Mahārāja es un ācārya, y con sus rigurosas austeridades y penitencias nos enseña la manera de ejecutar servicio devocional. Debemos conocer en detalle el proceso de servicio de Dhruva Mahārāja; en versos posteriores podremos ver las grandes austeridades que realizó. Siempre debemos recordar que llegar a ser un devoto genuino del Señor no es fácil, pero en esta era, por la misericordia del Señor Caitanya, se ha vuelto muy fácil. Pero si ni siquiera seguimos las liberales instrucciones del Señor Caitanya, ¿qué esperanza tenemos de regularnos en el desempeño de nuestros deberes de servicio devocional? En esta era no se puede imitar la austeridad de Dhruva Mahārāja, pero los principios sí deben seguirse; no debemos dejar de seguir los principios regulativos que el maestro espiritual nos ha dado, pues esos principios hacen el proceso más fácil para el alma condicionada. En lo que a nuestro movimiento para la conciencia de Kṛṣṇa se refiere, lo único que pedimos es que se sigan las cuatro reglas prohibitivas, se canten dieciséis rondas, y en lugar de comidas suntuosas para dar placer a la lengua, solo se coma prasāda ofrecido al Señor. Esto no significa que el Señor tenga que ayunar con nosotros. Al Señor deben dársele los mejores alimentos que se pueda, sin que esto sirva de pretexto para satisfacer nuestra propia lengua. En la medida de lo posible, nuestras comidas deben ser sencillas, lo justo para mantener el cuerpo y el alma juntos, con la finalidad de ejecutar servicio devocional.

Tenemos el deber de recordar siempre que, comparados con Dhruva Mahārāja, somos insignificantes. Ni por asomo podemos hacer algo como lo que Dhruva Mahārāja hizo para alcanzar la autorrealización, porque somos absolutamente incompetentes para llevar a cabo ese servicio. Pero, por la misericordia del Señor Caitanya, se nos han hecho todas las concesiones posibles para esta era; por lo tanto, al menos siempre debemos recordar que las faltas contra nuestros deberes de servicio devocional prescritos no nos van a traer el éxito en la misión que hemos emprendido. Tenemos el deber de seguir los pasos de Dhruva Mahārāja, que estaba muy decidido. Nosotros también tenemos que estar decididos a completar en esta vida nuestros deberes en la ejecución de servicio devocional; no debemos esperar a otra vida para completar nuestra labor.

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