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Text 4

nityaṁ dadāti kāmasya
cchidraṁ tam anu ye ’rayaḥ
yoginaḥ kṛta-maitrasya
patyur jāyeva puṁścalī


nityam—siempre; dadāti—da; kāmasya—de deseo de disfrute; chidram—facilidad; tam—a ese (deseo de disfrute); anu—seguir; ye—aquellos; arayaḥ—enemigos; yoginaḥ—de los yogīs, es decir, de las personas que tratan de avanzar en la vida espiritual; kṛta-maitrasya—habiéndose fiado de la mente; patyuḥ—del esposo; jāyā iva—como la esposa; puṁścalī—que no es casta, o que se deja seducir fácilmente por otros hombres.


Cuando una mujer no es casta, es muy fácil que se deje llevar por sus amantes, y a veces ocurre que esos amantes asesinan violentamente a su esposo. Cuando un yogī da una oportunidad a su mente y no la refrena, esta abrirá la puerta a enemigos como la lujuria, la ira y la codicia, que ineludiblemente matarán al yogī.


SIGNIFICADO: La palabra puṁścalī de este verso se refiere a una mujer que se deja seducir fácilmente por cualquier hombre. Nunca se debe confiar en esa clase de mujeres. Por desgracia, en la era actual, nunca se controla a las mujeres. Según las indicaciones de los śāstras, a las mujeres nunca se les debe dar libertad. De niñas, deben estar bajo el estricto control del padre. En su juventud, deben ser estrictamente controladas por su esposo, y en la vejez, deben estar bajo el control de sus hijos mayores. Si se les da independencia y se les permite la relación irrestricta con hombres, se corrompen, y una mujer corrupta, manejada por sus amantes, puede llegar incluso a matar a su marido. Se da este ejemplo porque el yogī que desee liberarse del condicionamiento material siempre debe tener la mente bajo control. Śrīla Bhaktisiddhānta Sarasvatī Ṭhākura solía decir que lo primero que debemos hacer por la mañana es darle a la mente cien veces con el zapato, y antes de acostarnos, darle cien escobazos. De esa forma se puede tener la mente bajo control. Una mente sin control y una esposa que no es casta son iguales. Una esposa que no es casta puede matar a su esposo en cualquier momento, y una mente sin control, seguida por la lujuria, la ira, la codicia, la locura, la envidia y la ilusión, puede, sin la menor duda, matar al yogī. El yogīque cae bajo el control de la mente se ve reducido al condicionamiento material. Debemos cuidarnos de la mente, tanto como debe cuidarse de su esposa el marido de una mujer poco casta.

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