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Text 35

kāmādibhir anāviddhaṁ
praśāntākhila-vṛtti yat
cittaṁ brahma-sukha-spṛṣṭaṁ
naivottiṣṭheta karhicit


kāma-ādibhiḥ—por diversos deseos de disfrute; anāviddham—libre de la influencia; praśānta—serena y pacífica; akhila-vṛtti—en todo aspecto, o en todas las actividades; yat—lo que; cittam—conciencia; brahma-sukha-spṛṣṭam—situado en el plano trascendental de bienaventuranza eterna; na—no; eva—en verdad;uttiṣṭheta—puede salir; karhicit—en ningún momento.


La conciencia, cuando está libre de la contaminación de los deseos de disfrute material, permanece serena y pacífica en todas las actividades, pues la persona se halla en el plano de la vida eterna y bienaventurada. Una vez que ha alcanzado esa posición, ya no regresa a las actividades materiales.


SIGNIFICADO: En el Bhagavad-gītā (18.54), también se habla de brahma-sukha-spṛṣṭam:

brahma-bhūtaḥ prasannātmā
na śocati na kāṅkṣati
samaḥ sarveṣu bhūteṣu
mad-bhaktiṁ labhate parām


«Aquel que se establece en el plano trascendental percibe de inmediato el Brahman Supremo y se vuelve plenamente dichoso. Nunca se lamenta ni desea poseer nada. Tiene la misma disposición para con todas las entidades vivientes. En esa situación, da comienzo a sus actividades trascendentales, el servicio devocional del Señor». Por lo general, quien se eleva al plano de la bienaventuranza trascendental, brahma-sukha, ya nunca desciende. Sin embargo, para quien no se ocupa en servicio devocional, la posibilidad de regresar al plano material siempre está presente. Āruhya kṛcchreṇa paraṁ padaṁ tataḥ patanty adho 'nādṛta-yuṣmad-aghrayaḥ: Podemos elevarnos hasta el nivel de brahma-sukha, la bienaventuranza trascendental, pero, si no nos ocupamos en servicio devocional, podemos caer de nuevo al plano material incluso desde esa posición.

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