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Text 13

tavāsanaṁ dvija-gavāṁ
pārameṣṭhyaṁ jagat-pate
bhavāya śreyase bhūtyai
kṣemāya vijayāya ca


tava—tuya; āsanam—posición en el trono; dvija—de la cultura brahmínica o los brāhmaṇasgavām—de las vacas;pārameṣṭhyam—supremo; jagat-pate—¡oh, amo del universo entero!; bhavāya—para el aumento; śreyase—para la felicidad suprema; bhūtyai—para aumentar la opulencia; kṣemāya—para el sustento y la buena fortuna; vijayāya—para la victoria y el prestigio en aumento; ca—y.


¡Oh, Señor Brahmā!, tu posición en este universo es sin duda alguna sumamente auspiciosa para todos, y en especial para las vacas y los brāhmaṇas. Cuanto más se glorifiquen la cultura brahmínica y la protección de las vacas, más aumentarán, de modo natural, la felicidad material, la opulencia y la buena fortuna en todas sus formas. Pero, por desgracia, si Hiraṇyakaśipu ocupa tu trono, todo se perderá.


SIGNIFICADO: En este verso, las palabras dvija-gavāṁ pārameṣṭhyam indican la posición sumamente elevada de losbrāhmaṇas, la cultura brahmínica y las vacas. En la cultura védica son esenciales el bienestar de las vacas y de losbrāhmaṇas. Sin unas estructuras adecuadas para el progreso de la cultura brahmínica y la protección de las vacas, todas las labores administrativas van dirigidas al infierno. Asustados de que Hiraṇyakaśipu ocupase el puesto de Brahmā, los semidioses estaban muy trastornados. Hiraṇyakaśipu era un demonio bien conocido, y los semidioses sabían que si los demonios y rākṣasas ocupaban el puesto supremo, eso supondría el fin de la cultura brahmínica y de la protección de las vacas. Como se afirma en el Bhagavad-gītā (5.29), el Señor Kṛṣṇa es el propietario original de todo (bhoktāraṁ yajña-tapasāṁ sarva-loka-maheśvaram). El Señor, por lo tanto, sabe particularmente bien cómo mejorar la condición material de las entidades vivientes dentro del mundo material. Como se confirma en el Śrīmad-Bhāgavatam (tene brahma hṛdā ya ādi-kavaye), en todos los universos hay un brahmā que actúa como representante del Señor Kṛṣṇa. El Señor Brahmā, que imparte conocimiento védico a sus hijos y discípulos, es el creador principal en cada brahmāṇḍa. El rey o controlador supremo de cada planeta debe ser un representante de Brahmā. Por esa razón, si el puesto de brahmā estuviese ocupado por un rākṣasa o demonio, todo el orden del universo, y en especial la protección de la cultura brahmínica y de las vacas, quedaría arruinado. Los semidioses, anticipándose al peligro, acudieron al Señor Brahmā para pedirle que tomase medidas inmediatas para desbaratar el plan de Hiraṇyakaśipu.


Al principio de la creación, el Señor Brahmā fue atacado por dos demonios, Madhu y Kaiṭabha, pero Kṛṣṇa le salvó. Por esa razón Kṛṣṇa recibe el nombre de madhu-kaiṭabha-hantṛ. En esta ocasión era Hiraṇyakaśipu quien trataba de suplantar a Brahmā. Por no mencionar la situación de las entidades vivientes comunes, incluso la posición del Señor Brahmā se encuentra a veces en peligro. Así es el mundo material. Aun así, hasta la época de Hiraṇyakaśipu nunca nadie había tratado de ocupar su puesto. Hiraṇyakaśipu, sin embargo, era un demonio tan poderoso que perseveraba en esa ambición.


La palabra bhūtyai significa «para aumentar la opulencia», y la palabra śreyase se refiere a regresar finalmente al hogar, de vuelta a Dios. La posición material de quien está haciendo avance espiritual mejora a medida que se despeja su camino hacia la liberación y se libera del cautiverio material. Quien se encuentra situado en una posición de opulencia en la senda del avance espiritual nunca ve disminuir su opulencia. Por lo tanto, esa bendición espiritual se denomina bhūti o vibhūti. Esto lo confirma Kṛṣṇa en el Bhagavad-gītā (10.41): yad yad vibhūtimat sattvaṁ... mama tejo-'ṁśa-sambhavam: Si un devoto avanza en conciencia espiritual y, de ese modo, adquiere también opulencia material, la posición en que se encuentra es un don especial del Señor. Esa opulencia nunca debe considerarse material. En la actualidad, y especialmente en el planeta Tierra, la influencia del Señor Brahmā ha disminuido de modo considerable, y los representantes de Hiraṇyakaśipu, losrākṣasas y demonios, dominan la situación. Debido a ello, la cultura brahmínica y las vacas —que son las bases imprescindibles de toda forma de buena fortuna— no están recibiendo protección. Esta era es muy peligrosa, porque la sociedad está siendo dirigida por demonios y rākṣasas.

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