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Text 31

tvam eva kālo ’nimiṣo janānām
āyur lavādy-avayavaiḥ kṣiṇoṣi
kūṭa-stha ātmā parameṣṭhy ajo mahāṁs
tvaṁ jīva-lokasya ca jīva ātmā


tva—tú; eva—en verdad; kālaḥ—tiempo ilimitado; animiṣaḥ—que no cierra los ojos; janānām—de todas las entidades vivientes; āyuḥ—la duración de la vida; lava-ādi—compuesta de segundos, momentos, minutos y horas; avayavaiḥ—con distintas partes; kṣiṇoṣi—reduces; kūṭa-sthaḥ—sin ser afectado por nada; ātmā—la Superalma; parameṣṭhī—el Señor Supremo; ajaḥ—el innaciente; mahān—el grande; tvam—tú; jīva-lokasya—de este mundo material; ca—también; jīvaḥ—la causa de la vida; ātmā—la Superalma.


¡Oh, mi señor!, Tu Señoría está eternamente despierto, viendo todo lo que ocurre. En tu forma de tiempo eterno, y con tus distintas partes —momentos, segundos, minutos y horas—, tú reduces la duración de la vida de todas las entidades vivientes. Aun así, eres inmutable y permaneces en un solo lugar; eres la Superalma, testigo y Señor Supremo, el controlador omnipresente e innaciente, causa de la vida de todas las entidades vivientes.


SIGNIFICADO: En este verso es muy importante la palabra kūṭa-stha. La Suprema Personalidad de Dios está en todas partes, pero al mismo tiempo es el punto inmutable en torno al que gira todo. Īśvaraḥ sarva-bhūtānāṁ hṛd-deśe 'rjuna tiṣṭhati: El Señor está situado en plenitud en lo profundo del corazón de todos. Como indican los Upaniṣads con la palabraekatvam, aunque hay muchísimos millones de entidades vivientes, el Señor está en el interior de todas ellas en forma de Superalma. No obstante, aunque esté en muchos, es siempre uno. Como se afirma en la Brahma-saṁhitāadvaitam acyutam anādim ananta-rūpam: Él tiene muchas formas, pero todas ellas son advaita: una e inmutable. El Señor, al ser omnipresente, también está en el tiempo eterno. Se explica que las entidades vivientes son partes integrales del Señor porque Él es la vida y el alma de todas las entidades vivientes, ya que está situado en sus corazones en la forma de antaryāmī, como se formula en la filosofía de la unidad y diferencia inconcebible (acintya-bhedābheda). Las entidades vivientes son partes de Dios, y debido a ello son cualitativamente idénticas al Señor; sin embargo, también son diferentes de Él. La Superalma, que inspira a todas las entidades vivientes a la acción, es una e inmutable. Grande es la diversidad de sujetos, objetos y actividades, pero el Señor es uno.

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