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Capítulo 16

Sometiendo a Kāliya


Cuando el Señor Kṛṣṇa comprendió que el agua del río Yamunā estaba siendo contaminada por la serpiente negra Kāliya, tomó medidas contra él y lo hizo salir del Yamunā e irse a otra parte, y así el agua se purificó.


Mientras Śukadeva Gosvāmī narraba esta historia, Mahārāja Parīkṣit se puso ansioso y quiso oír más acerca de los pasatiempos infantiles de Kṛṣṇa. Él le preguntó a Śukadeva Gosvāmī acerca de cómo Kṛṣṇa castigó a Kāliya, quien vivía en el agua desde hacía muchos años. En verdad, Mahārāja Parīkṣit se estaba entusiasmando más y más en lo referente a oír narrar los pasatiempos trascendentales de Kṛṣṇa, y Él hizo su pregunta con gran interés.


Śukadeva Gosvāmī narró la historia de la siguiente manera: Dentro del río Yamunā había un gran lago, y en ese lago solía vivir la serpiente negra Kāliya. Debido a su veneno, toda el área estaba tan contaminada, que emanaba un vapor venenoso las veinticuatro horas del día. Si un ave tan solo pasaba por el sitio, inmediatamente caía en el agua y moría.
Debido al efecto venenoso de los vapores del Yamunā, todos los árboles y las hierbas que se hallaban cerca del la ribera del Yamunā se habían secado. El Señor Kṛṣṇa vio el efecto del veneno de la gran serpiente: todo el río que fluía ante Vṛndāvana era ahora letal.


Kṛṣṇa, quien había aparecido justamente para matar a todos los elementos indeseables del mundo, se subió inmediatamente a un gran árbol kadamba de la misma ribera del Yamunā. La flor del kadamba es una flor redonda y amarilla, que por lo general se ve solamente en el área de Vṛndāvana. Después de subir a la copa del árbol, Kṛṣṇa apretó Su cinturón de tela y, aleteando Sus brazos tal como un luchador, saltó a la mitad del lago venenoso. El árbol kadamba del cual Kṛṣṇa saltó era el único árbol que no estaba muerto. Algunos comentadores dicen que debido a que lo tocaron los pies de loto de Kṛṣṇa, el árbol inmediatamente revivió. En otros Purāṇas se afirma que Garuḍa, el eterno transportador de Viṣṇu, sabía que Kṛṣṇa llevaría a cabo esta acción en el futuro, así que él puso un poco de néctar en este árbol para preservarlo. Cuando el Señor Kṛṣṇa saltó al agua, el río inundó sus riberas como si algo muy grande hubiera caído en él. Esta exhibición de la fuerza de Kṛṣṇa no es en absoluto extraordinaria, porque Él es la fuente de toda fuerza.

Mientras Kṛṣṇa nadaba tal como un elefante grande y poderoso, hizo un sonido tumultuoso que la gran serpiente negra, Kāliya, pudo oír. El alboroto le resultaba intolerable a Kāliya, y este pudo comprender que se trataba de un intento de atacar su hogar. Por consiguiente, de inmediato se presentó ante Kṛṣṇa. Kāliya vio que en realidad valía la pena ver a Kṛṣṇa, porque Su cuerpo era muy bello y delicado: Su color semejaba el de una nube, y Sus piernas parecían una flor de loto. Kṛṣṇa estaba adornado con la Śrīvatsa, y con joyas y ropas amarillas. Él sonreía con una cara muy hermosa, y jugaba en el río Yamunā con una gran fuerza. Pero a pesar de los bellos rasgos de Kṛṣṇa Kāliya sintió gran ira dentro de su corazón, y así pues, atrapó a Kṛṣṇa mediante sus poderosos anillos. 

Viendo la forma increíble en la cual Kṛṣṇa estaba envuelto en los anillos de la serpiente, los afectuosos pastorcillos de vacas y los habitantes de Vṛndāvana inmediatamente se aturdieron de miedo. Ellos lo habían dedicado todo a Kṛṣṇa: sus vidas, sus pertenencias, su afecto, sus actividades —todo era para Kṛṣṇa—; y cuando lo vieron en esa condición, se sobrecogieron de miedo y cayeron al suelo. Todas las vacas, los toros y los terneritos se abrumaron de aflicción y comenzaron a mirarlo con gran ansiedad. Debido al temor, solo podían llorar de agonía y permanecer erguidos en la orilla, incapaces de ayudar a su amado Kṛṣṇa.


Mientras esta escena ocurría en la ribera del Yamunā, se manifestaron malos presagios. La tierra temblaba, del cielo caían meteoritos, y los cuerpos de los hombres temblaban. Todas estas son indicaciones de un gran peligro inmediato. Observando esos signos desfavorables, los pastores de vacas, incluyendo a Mahārāja Nanda, se pusieron muy ansiosos debido al miedo. Al mismo tiempo, se les informó que Kṛṣṇa había ido al pastizal sin Su hermano mayor, Balarāma. Tan pronto como Nanda y Yaśodā y los pastores de vacas oyeron estas noticias, se pusieron aun más ansiosos. Debido a su gran afecto por Kṛṣṇa, inconscientes de la magnitud de las potencias de Kṛṣṇa, se abrumaron de aflicción y ansiedad porque no tenían nada más querido que Kṛṣṇa, y porque ellos lo dedicaron todo a Kṛṣṇa ­—vida, pertenencias, afecto, mente y actividades—. Debido a su gran afecto por Kṛṣṇa, pensaron: «¡Hoy Kṛṣṇa seguramente va a ser vencido!».

Todos los habitantes de Vṛndāvana salieron de la aldea para ver a Kṛṣṇa. La asamblea consistía en niños, jóvenes y viejos, mujeres, animales y todas las entidades vivientes; ellos sabían que Kṛṣṇa era su único medio de sustento. Mientras esto sucedía, Balarāma, quien es el amo de todo conocimiento, permaneció allí simplemente sonriendo. Él sabía cuan poderoso era Su hermano menor Kṛṣṇa, y sabía que no había ninguna causa de ansiedad cuando Kṛṣṇa peleaba con una serpiente ordinaria del mundo material. Por consiguiente, Él personalmente no participó para nada de su inquietud. Por otro lado, todos los habitantes de Vṛndāvana, estando perturbados, comenzaron a buscar a Kṛṣṇa siguiendo la impresión de Sus huellas sobre el suelo, y así se desplazaron hacia la ribera del Yamunā. Finalmente, siguiendo las huellas marcadas con la bandera, el arco y la caracola, los habitantes de Vṛndāvana llegaron a la ribera del río y vieron que todas las vacas y niños lloraban, contemplando a Kṛṣṇa envuelto en los anillos de la negra serpiente. Entonces, ellos se pusieron aun más abrumados de pena. 

Mientras Balarāma sonreía al ver su lamentación, todos los habitantes de Vrajabhūmi se sumergieron en el océano de la aflicción, porque pensaban que Kṛṣṇa estaba acabado. Aunque los residentes de Vṛndāvana no sabían mucho acerca de Kṛṣṇa, su amor por Él estaba más allá de toda comparación. Tan pronto como vieron que Kṛṣṇa estaba en el río Yamunā envuelto por la serpiente Kāliya y que todos los niños y las vacas se lamentaban, ellos simplemente comenzaron a pensar en la amistad de Kṛṣṇa, Su cara sonriente, Sus dulces palabras y Sus relaciones con ellos. Pensando en esto, y creyendo que su Kṛṣṇa estaba ahora bajo las garras de Kāliya, sintieron de inmediato que los tres mundos se habían quedado vacíos. El Señor Caitanya también dijo que Él veía vacíos los tres mundos ante la ausencia de Kṛṣṇa. Este es el estado más elevado del cultivo de conciencia de Kṛṣṇa. Casi todos los habitantes de Vṛndāvana tenían el más elevado y extático amor por Kṛṣṇa.


Cuando madre Yaśodā llegó, quiso entrar en el río Yamunā, y al ser detenida, se desmayó. Otros amigos que estaban igualmente apesadumbrados, derramaban lágrimas como torrentes de lluvia o como las olas del río, pero a fin de hacer que madre Yaśodā volviera en sí, comenzaron a hablar en voz alta acerca de los pasatiempos trascendentales de Kṛṣṇa. Madre Yaśodā permaneció inmóvil, como si estuviera muerta, porque su conciencia estaba concentrada en el rostro de Kṛṣṇa. Nanda y todos aquellos que lo habían dedicado todo a Kṛṣṇa, incluyendo sus vidas, estaban listos para entrar en las aguas del Yamunā, pero el Señor Balarāma los detuvo, porque tenía perfecto conocimiento de que no había ningún peligro.


Durante dos horas, Kṛṣṇa permaneció como un niño ordinario atrapado en los anillos de Kāliya; pero cuando Él vio que todos los habitantes de Gokula —incluyendo a Su madre, Su padre, las gopīs, los niños y las vacas— estaban justamente a punto de morir, y que no tenían ningún refugio para salvarse de la muerte inminente, Kṛṣṇa inmediatamente se liberó. Él comenzó a expandir Su cuerpo, y cuando la serpiente trató de sostenerlo sintió una gran tensión. A causa del esfuerzo, sus anillos se aflojaron, y no tuvo ninguna otra alternativa mas que soltar de sus garras a la Personalidad de Dios, Kṛṣṇa. Kāliya se puso entonces muy enojado, y sus grandes cabezas se expandieron. Él exhaló vapores venenosos por su nariz, sus ojos se inflamaron como el fuego, y de su boca salieron llamas. La gran serpiente permaneció inmóvil por algún tiempo mirando a Kṛṣṇa. Lamiendo sus labios con lenguas bifurcadas, la serpiente miró a Kṛṣṇa con sus cabezas dobles, y su mirada estaba llena de veneno. Kṛṣṇa inmediatamente se abalanzó sobre él, exactamente como Garuḍa arremete contra una serpiente. Atacado de este modo, Kāliya buscó una oportunidad de morderlo, pero Kṛṣṇa se movió alrededor de él. Como Kṛṣṇa y Kāliya se movían en un círculo, la serpiente gradualmente se fatigó, y su fuerza pareció disminuir considerablemente. Kṛṣṇa inmediatamente bajó las cabezas de la serpiente y saltó sobre ellas. Los pies de loto del Señor se tiñeron de rojo por los rayos de las joyas de las cabezas de la serpiente. Entonces, aquel que es el artista original de todas las bellas artes, tales como la danza, comenzó a danzar sobre las cabezas de la serpiente, aunque estas se movían de un lado a otro. Al ver esto, los ciudadanos de los planetas superiores comenzaron a hacer llover flores, a tocar tambores y tocar diferentes tipos de flautas, y a cantar diferentes oraciones y canciones. En esta forma, todos los ciudadanos del cielo, tales como los Gandharvas, los Siddhas y los semidioses, se complacieron mucho.


Mientras Kṛṣṇa danzaba sobre sus cabezas, Kāliya trató de empujarlo hacia abajo con algunas de sus otras cabezas. Kāliya tenía alrededor de cien cabezas pero Kṛṣṇa las controló todas. Él comenzó a golpear violentamente a Kāliya con Sus pies de loto, y esto fue más que lo que la serpiente podía soportar. Gradualmente, Kāliya fue reducido a luchar por su propia vida. Vomitó toda clase de desechos y exhaló fuego. Mientras vomitaba material venenoso de su interior, la situación pecaminosa de Kāliya se redujo. Debido a la gran ira, comenzó a luchar por la existencia y trató de levantar una de sus cabezas para matar al Señor. El Señor inmediatamente capturó esa cabeza y la controló, pateándola y danzando sobre ella. En verdad, parecía como si la Suprema Personalidad de Dios, Viṣṇu, estuviera siendo adorado; los venenos que emanaban de la boca de la serpiente parecían ser ofrendas de flores. Kāliya comenzó entonces a vomitar sangre en lugar de veneno; estaba completamente fatigado. Todo su cuerpo parecía estar roto por las patadas del Señor. Dentro de su mente, sin embargo, comenzó a comprender que Kṛṣṇa era la Suprema Personalidad de Dios, y comenzó a rendirse a Él. Él comprendió plenamente que Kṛṣṇa era el Señor Supremo, el amo de todo.


Las esposas de la serpiente, conocidas como las Nāgapatnīs, vieron que su esposo estaba siendo dominado por las patadas del Señor, en cuyo vientre permanece todo el universo. Las esposas de Kāliya se prepararon para adorar al Señor, aunque, en su prisa, sus vestidos, sus cabellos y sus ornamentos se desarreglaron. Ellas también se rindieron al Señor Supremo y comenzaron a orar. Ellas aparecieron ante Él, le presentaron su progenie, y le ofrecieron ansiosamente sus reverencias respetuosas, postrándose en la ribera del Yamunā. Las Nāgapatnīs sabían que Kṛṣṇa es el refugio de todas las almas rendidas, y ellas deseaban liberar a su esposo del peligro inminente, agradando al Señor con sus oraciones.


Las Nāgapatnīs comenzaron a ofrecer sus oraciones en la forma siguiente. «¡Oh, querido Señor!, Tú eres igual para con todos. Para Ti no hay ninguna distinción entre Tus hijos, Tus amigos o Tus enemigos. Por lo tanto, el castigo que Tú le has ofrecido tan bondadosamente a Kāliya es exactamente el conveniente. ¡Oh, Señor!, Tú has descendido especialmente con el propósito de aniquilar a toda clase de elementos perturbadores dentro del mundo, y debido a que Tú eres la Verdad Absoluta, no hay ninguna diferencia entre Tu misericordia y Tu castigo. Por consiguiente, creemos que este castigo aparente a Kāliya es realmente una bendición. Nosotras consideramos que Tu castigo es Tu gran misericordia para con nosotros, debido a que cuando castigas a alguien, debe sobreentenderse que las reacciones de sus actividades pecaminosas se erradican. Ya está claro que esta criatura que aparece en el cuerpo de una serpiente debe de haber estado sobrecargada con toda clase de pecados; si no, ¿cómo podría tener el cuerpo de una serpiente? Tu danza sobre sus cabezas reduce todos los resultados pecaminosos de sus acciones, las cuales son causadas por tener este cuerpo de serpiente. Por lo tanto, es muy propicio que Te hayas enojado y lo hayas castigado en esa forma. Estamos muy asombradas de ver cómo Te has complacido tanto con esta serpiente, que evidentemente ejecutó diversas actividades religiosas en sus vidas pasadas. Todos debieron de haberse complacido por su sometimiento a toda clase de penitencias y austeridades, y debe de haber ejecutado actividades de bienestar universal para todas las criaturas vivientes».


Las Nāgapatnīs confirmaron que uno no puede ponerse en contacto con Kṛṣṇa sin haber efectuado actividades piadosas a manera de servicio devocional, en sus vidas anteriores. Así como el Señor Caitanya aconsejó en Su Śikṣāṣṭaka, uno tiene que ejecutar servicio devocional cantando humildemente el mantra Hare Kṛṣṇa, pensando que se es más bajo que una paja en la calle y sin esperar honor para sí mismo, sino más bien ofreciendo toda clase de honor a los demás. Las Nāgapatnīs se asombraron de que, aunque Kāliya tenía el cuerpo de una serpiente como resultado de atroces actividades pecaminosas, al mismo tiempo estaba en contacto con el Señor, hasta el grado en que los pies de loto del Señor estaban tocando sus cabezas. Indudablemente, este no era el resultado ordinario de las actividades piadosas. Estos dos hechos contradictorios las asombraban. Así pues, continuaron orando: «¡Oh, querido Señor!, estamos sencillamente atónitas de ver que él es tan afortunado como para tener el polvo de Tus pies de loto sobre su cabeza. Esta es una fortuna que las grandes personas santas tratan de alcanzar. Incluso la diosa de la fortuna se sometió a severas austeridades tan solo para obtener la bendición del polvo de Tus pies de loto, así que, ¿cómo es posible que Kāliya obtenga tan fácilmente este polvo sobre su cabeza? Hemos oído decir a las fuentes autoritativas, que, aquellos a quienes bendice el polvo de Tus pies de loto, no se preocupan ni siquiera por el más elevado puesto del universo —el puesto del Señor Brahmā—, ni por reinar en los planetas celestiales, ni por la soberanía de este planeta. Ni tampoco desean esas personas gobernar los planetas que están por encima de esta Tierra, tales como Siddhaloka; ni aspiran a los poderes místicos alcanzados mediante el proceso del yoga. Los devotos puros tampoco aspiran a la liberación de volverse uno contigo. Mi Señor, aunque este rey de las serpientes nació en una especie de vida que es creada por la cualidad de la ira, no obstante ha alcanzado algo muy, muy difícil de alcanzar. Las entidades vivientes que deambulan por este universo y obtienen diferentes especies de vida, pueden alcanzar muy fácilmente la más grande bendición, tan solo por medio de Tu misericordia».


También se confirma en el Śrī Caitanya-caritāmṛta que las entidades vivientes deambulan dentro del universo en diversas especies de vida, pero por la misericordia de Kṛṣṇa y del maestro espiritual pueden obtener la semilla del servicio devocional, y así su sendero de liberación puede despejarse.

«Por consiguiente, nosotras Te ofrecemos nuestras respetuosas reverencias —continuaron las Nāgapatnīs—. Querido Señor nuestro, debido a que Tú eres la Persona Suprema, Tú vives como la Superalma dentro de cada entidad viviente; aunque Tú eres trascendental a la manifestación cósmica, todo reposa en Ti. Tú eres el eterno e infatigable tiempo personificado. Toda la fuerza del tiempo existe en Ti; por lo tanto, Tú eres tanto el observador como la personificación del tiempo total, en la forma de pasado, presente y futuro, mes, día, hora, momento... todo. En otras palabras, ¡oh, Señor!, Tú puedes ver perfectamente todas las actividades que suceden en todo momento, en cada hora, en cada día, en cada año, en el pasado, en el presente y en el futuro. Tú Mismo eres la forma universal y, sin embargo, eres diferente de este universo. Tú eres simultáneamente uno con este universo y diferente del mismo. Por consiguiente, Te ofrecemos nuestras respetuosas reverencias. 

Tú Mismo eres todo el universo y, aun así, eres el creador de todo el universo. Tú eres el superintendente y sustentador de todo este universo, y Tú eres su causa original. Aunque Tú estás presente en él por medio de Tus tres encarnaciones cualitativas —Brahmā, Viṣṇu y Maheśvara— Tú eres trascendental a la creación material. Aunque Tú eres la causa de la aparición de todas las clases de entidades vivientes, de sus sentidos, sus vidas, sus mentes y su inteligencia, a Ti se Te debe comprender mediante Tu energía interna. Por consiguiente, permítasenos ofrecerte nuestras reverencias respetuosas. Tú eres ilimitado, más fino que lo más fino, el centro de toda creación y el conocedor de todo.

Las diferentes variedades de especuladores filosóficos tratan de alcanzarte a Ti. Tú eres la meta última de todos los esfuerzos filosóficos, y a Ti Te describen de hecho todas las filosofías y las diferentes clases de doctrinas. Permítasenos ofrecerte nuestras reverencias respetuosas, porque Tú eres el origen de toda Escritura y la fuente del conocimiento. Tú eres la base de toda evidencia, y eres la Persona Suprema que puede otorgarnos el conocimiento supremo. Tú eres la causa de todas las clases de deseos y la causa de todas las clases de satisfacción. Tú eres los Vedas personificados; por lo tanto, Te ofrecemos nuestras reverencias respetuosas.

»Nuestro querido Señor, Tú eres la Suprema Personalidad de Dios, Kṛṣṇa, y también eres el supremo disfrutador, que aparece ahora como el hijo de Vasudeva, quien es una manifestación del estado puro de la bondad. Tú eres la Deidad predominante de la mente y de la inteligencia, Pradyumna y Aniruddha, y eres el Señor de todos los vaiṣṇavas. Mediante Tu expansión como catur vyūha ­—o sea, Vāsudeva, Saṅkarṣaṇa, Aniruddha y Pradyumna— eres la causa del desarrollo de la mente y de la inteligencia. Solamente mediante Tus actividades, a las entidades vivientes las cubre el olvido o descubren su verdadera identidad. Esto también se confirma en el Bhagavad-gītā (capítulo décimo quinto): el Señor está situado como la Superalma en el corazón de cada quien, y debido a Su presencia, la entidad viviente o se olvida de sí misma o revive su identidad original. Nosotras podemos comprender parcialmente que Tú estás dentro de nuestros corazones como el testigo de todas nuestras actividades. Pero es muy difícil apreciar Tu presencia, aunque cada una de nosotras pueda hacerlo hasta cierto punto. Tú eres el controlador supremo, tanto de las energías materiales como de las espirituales; por lo tanto, aunque Tú eres diferente de esta manifestación cósmica, eres el líder supremo. Tú eres el testigo y creador y el ingrediente mismo de esta manifestación cósmica. Por consiguiente, Te ofrecemos nuestras respetuosas reverencias. 

Querido Señor nuestro, en lo que concierne a la creación de esta manifestación cósmica, personalmente Tú no tienes que esforzarte por nada; expandiendo Tus diferentes tipos de energía ­—a saber, la modalidad de la bondad, la modalidad de la pasión y la modalidad de la ignorancia— puedes crear, mantener y aniquilar esta manifestación cósmica. Como el controlador de toda la energía y fuerza del tiempo, Tú puedes simplemente lanzar un vistazo sobre la naturaleza material, crear este universo y dar energía a las diferentes fuerzas de la naturaleza material, que actúan de diferentes maneras en las distintas criaturas. Por lo tanto, nadie puede estimar cómo se llevan a cabo Tus actividades en este mundo.

Querido Señor nuestro, aunque Tú Te has expandido en las tres principales Deidades de este universo —o sea, el Señor Brahmā, el Señor Viṣṇu y el Señor Śiva— para la creación, manutención y destrucción, Tu aparición como el Señor Viṣṇu es realmente para bendecir a las criaturas vivientes. Por consiguiente, para aquellos que son realmente pacíficos y que aspiran a la paz suprema, se recomienda la adoración de Tu aparición pacífica como el Señor Viṣṇu. 

¡Oh, Señor!, Te estamos ofreciendo nuestras oraciones. Tú puedes apreciar que esta pobre serpiente va a dejar su vida. Tú sabes que en cuanto concierne a nosotras, las mujeres, nuestras vidas y todo son de nuestros esposos; por lo tanto, Te rogamos que bondadosamente perdones a Kāliya, nuestro esposo, porque si esta serpiente muere, entonces nos encontraremos en una gran dificultad. Míranos solamente, y perdona, por favor, a este gran ofensor. Querido Señor nuestro, toda criatura viviente es Tu progenie. Y Tú las mantienes a todas. Esta serpiente es también Tu progenie, y puedes perdonarla aunque Te haya ofendido, cosa que indudablemente ha hecho sin conocer Tu potencia. Te rogamos que sea excusado por esta vez. Querido Señor nuestro, Te ofrecemos nuestro servicio amoroso, porque todas somos eternas servidoras de Vuestra Señoría. Puedes ordenarnos y pedirnos que hagamos cualquier cosa que Tú quieras. Toda entidad viviente puede aliviarse de toda clase de desesperación si consiente en atenerse a Tus órdenes».


Después de que las Nāgapatnīs ofrecieron sus oraciones, el Señor Kṛṣṇa liberó a Kāliya de su castigo. Kāliya estaba ya inconsciente por haber sido golpeado por el Señor. Al recuperar la conciencia y ser librado del castigo, le volvió a Kāliya la fuerza vital y el poder de utilizar sus sentidos. Con las manos juntas, humildemente comenzó a orarle al Supremo Señor Kṛṣṇa: «Mi querido Señor, yo he nacido en una especie tal, que soy por naturaleza irascible y envidioso, estando en la región más oscura de la modalidad de la ignorancia. Vuestra Señoría sabe bien que es muy difícil abandonar nuestros instintos naturales, aunque por tales instintos la criatura viviente transmigre de un cuerpo a otro». Se confirma también en el Bhagavad-gītā que es muy difícil salirse de las garras de la naturaleza material, pero si alguien se entrega a la Suprema Personalidad de Dios, Kṛṣṇa, las modalidades de la naturaleza material ya no pueden actuar sobre él. «Mi querido Señor —continuó Kāliya—, Tú eres, por lo tanto, el creador original de todas las clases de modalidades de la naturaleza material, mediante las cuales este universo es creado. Tú eres la causa de las diferentes clases de mentalidades que poseen las entidades vivientes, mediante las cuales han obtenido diferentes variedades de cuerpos. Mi querido Señor, yo nací como serpiente; por lo tanto, soy muy irascible por instinto natural. ¿Cómo es posible entonces, sin Tu misericordia, abandonar la naturaleza que he adquirido? Es muy difícil salirse de las garras de Tu māyā. Por Tu māyā permanecemos esclavizados. Mi querido Señor, por favor, perdóname por mis tendencias materiales inevitables. Ahora puedes castigarme o salvarme como Tú lo desees».


Después de oír esto, la Suprema Personalidad de Dios, quien actuaba como un pequeño niño humano, le ordenó esto a la serpiente: «Debes dejar este lugar inmediatamente e irte al océano. Parte sin demora. Puedes llevar contigo a toda tu progenie, tus esposas y todo lo que poseas. No contamines las aguas del Yamunā. Deja que las beban sin obstáculo Mis vacas y los pastorcillos de vacas». El Señor declaró entonces que la orden dada a la serpiente Kāliya debería ser recitada y oída por todos, para que nadie tuviera que temerle a Kāliya nunca más.


Cualquiera que oiga la narración de la serpiente Kāliya y su castigo, no tendrá que temerle más a las envidiosas actividades de las serpientes. El Señor también declaró: «Si alguien se baña en el lago Kāliya, donde Mis amigos pastorcillos y Yo nos hemos bañado, o si alguien, ayunando por un día, les ofrece oblaciones del agua de este lago a los antepasados, se librará de toda clase de reacciones pecaminosas». El Señor también le aseguró a Kāliya: «Tú viniste aquí por temor a Garuḍa, quien quería comerte en la bella tierra que está cerca del océano. Ahora, al ver las marcas que han quedado en tu cabeza, donde te he tocado con Mis pies de loto, Garuḍa, no te perturbará».


El Señor estaba complacido con Kāliya y sus esposas. Inmediatamente después de oír Su orden, las esposas comenzaron a adorarlo con grandes ofrendas de hermosos atavíos, flores, guirnaldas, joyas, ornamentos, pasta de sándalo, flores de loto y agradables frutas para comer. En esta forma, ellos complacieron al amo de Garuḍa, de quien estaban muy temerosos. Luego, obedeciendo las órdenes del Señor Kṛṣṇa, todos ellos dejaron el lago del Yamunā.


Así termina el significado de Bhaktivedanta, del capítulo décimo sexto del libro Kṛṣṇa, titulado: «Sometiendo a Kāliya».

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