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Text 30

tvaṁ pratyag-ātmani tadā bhagavaty ananta
ānanda-mātra upapanna-samasta-śaktau
bhaktiṁ vidhāya paramāṁ śanakair avidyā-
granthiṁ vibhetsyasi mamāham iti prarūḍham

tvam—tú; pratyak-ātmani—a la Superalma; tadā—en ese momento; bhagavati—a la Suprema Personalidad de Dios; anante—que es ilimitado; ānanda-mātre—el receptáculo de todo placer; upapanna—que posee; samasta—todas; śaktau—las potencias; bhaktim—servicio devocional; vidhāya—ofrecer; paramām—supremo; śanakaiḥ—muy pronto; avidyā—de la ilusión; granthim—el nudo; vibhetsyasi—desatarás; mama—mío; aham—yo; iti—de ese modo; prarūḍham—firmemente establecido.

Si vuelves a establecerte en tu posición natural y ofreces servicio al omnipotente Señor Supremo, que es el receptáculo de todo placer, y que, en la forma de Superalma, vive en todas las entidades vivientes, muy pronto olvidarás los ilusorios conceptos de «yo» y «mío».

SIGNIFICADO: Dhruva Mahārāja ya era una persona liberada, pues cuando tenía cinco años había visto a la Suprema Personalidad de Dios. Sin embargo, y a pesar de que estaba liberado, ahora la ilusión de māyā le había afectado temporalmente, y, bajo la influencia del concepto corporal de la vida, pensaba que era el hermano de Uttama. Todo el mundo material gira sobre el eje de «yo» y «mío», los fundamentos básicos de la atracción por el mundo material. Quien se ve atraído por esos conceptos ilusorios fundamentales —es decir, «yo» y «mío»— tiene que permanecer en el mundo material en posiciones a veces gloriosas y a veces desagradables. Por la gracia del Señor Kṛṣṇa, los sabios y el Señor Manu recordaron a Dhruva Mahārāja que no debía mantener esos conceptos materiales de «yo» y «mío». Su ilusión podía erradicarse muy fácilmente mediante el servicio devocional al Señor.

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