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Text 35

tatrāpi mokṣa evārtha
ātyantikatayeṣyate
traivargyo ’rtho yato nityaṁ
kṛtānta-bhaya-saṁyutaḥ

tatra—ahí; api—también; mokṣaḥ—liberación; eva—ciertamente; arthe—en cuestión; ātyantikatayā—más importante; iṣyate—tomando de esa forma; traivargyaḥ—los tres restantes, es decir, la religión, el crecimiento económico y la complacencia de los sentidos; arthaḥ—interés; yataḥ—de donde; nityam—regularmente; kṛta-anta—muerte; bhaya—temor; saṁyutaḥ—apegado.

Entre esos cuatro principios, es decir, la religión, el crecimiento económico, la complacencia de los sentidos y la liberación, este último, la liberación se debe tomar muy en serio. Los otros tres están destinados a ser destruidos por la estricta ley de la naturaleza: la muerte.

SIGNIFICADO: Mokṣa, la liberación, debe tomarse muy en serio, incluso a costa de los otros tres factores. Como explica Sūta Gosvāmī al principio del Śrīmad-Bhāgavatam, los principios religiosos no se basan en el éxito en el crecimiento económico. Como estamos muy apegados a la complacencia de los sentidos, acudimos a Dios, en el templo o en las iglesias, llevados por razones económicas. Y de la misma manera, el crecimiento económico no significa complacencia de los sentidos. Todo debe conjugarse de modo que podamos alcanzar la liberación. Por consiguiente, en este verso se da una especial relevancia a mokṣa, la liberación. Los otros tres factores son materiales, y por lo tanto, están destinados a la destrucción. Incluso si en esta vida logramos disponer de una sustanciosa cuenta bancaria y de muchas cosas materiales, todo se terminará con la muerte. En el Bhagavad-gītā se dice que la muerte es la Suprema Personalidad de Dios, que, al final, se lleva todo lo que el materialista ha logrado adquirir. Pero somos tan necios que no nos preocupamos por ello. Somos tan necios que no tenemos miedo de la muerte, ni nos paramos a pensar que la muerte nos va a quitar todo lo que hayamos conseguido mediante los procesos de dharma, artha y kāma. Dharma, las actividades piadosas, nos permiten elevarnos hasta los planetas celestiales, pero eso no significa que nos liberemos de las garras del nacimiento, la muerte, la vejez y las enfermedades. Con esto se quiere decir que podemos sacrificarnos y dejar a un lado nuestros intereses en traivargya, es decir, en los principios religiosos, el crecimiento económico y la complacencia de los sentidos, pero no podemos abandonar la causa de la liberación. Con respecto a la liberación, en el Bhagavad-gītā (4.9) se afirma: tyaktvā dehaṁ punar janma naiti. Liberación significa que después de abandonar el cuerpo no tenemos que recibir ningún otro cuerpo material. Para los impersonalistas, liberarse significa fundirse en la existencia del Brahman impersonal. Pero, de hecho, eso no es mokṣa, porque desde esa posición impersonal hay que caer de nuevo al mundo material. Por lo tanto, debemos buscar el refugio de la Suprema Personalidad de Dios y ocuparnos en Su servicio devocional. Esa es la verdadera liberación. En conclusión, no debemos dar excesiva importancia a las actividades piadosas, el crecimiento económico y la complacencia de los sentidos, sino que nuestra preocupación debe ser acercarnos al Señor Viṣṇu en Sus planetas espirituales, el más importante de los cuales es Goloka Vṛndāvana, el planeta en que vive el Señor Kṛṣṇa. Por consiguiente, el movimiento para la conciencia de Kṛṣṇa es el don más valioso para las personas que realmente desean liberarse.

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