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Text 63

tvam eka ādyaḥ puruṣaḥ supta-śaktis
tayā rajaḥ-sattva-tamo vibhidyate
mahān ahaṁ khaṁ marud agni-vār-dharāḥ
surarṣayo bhūta-gaṇā idaṁ yataḥ

tvam—Tu Señoría; ekaḥ—uno; ādyaḥ—la original; puruṣaḥ—persona; supta—latente; śaktiḥ—energía; tayā—por la cual; rajaḥ—la energía de la pasión; sattva—bondad; tamaḥ—ignorancia; vibhidyate—se diversifica; mahān—la energía material total; aham—egotismo; kham—el cielo; marut—el aire; agni—el fuego; vāḥ—el agua; dharāḥ—la tierra; sura-ṛṣayaḥ—los semidioses y los grandes sabios; bhūta-gaṇāḥ—las entidades vivientes; idam—todo esto; yataḥ—de quien.

Mi querido Señor, solo Tú eres la Persona Suprema, la causa de todas las causas. Antes de la creación del mundo material, Tu energía material permanece en estado latente. Cuando Tu energía material se agita, las tres cualidades [bondad, pasión e ignorancia] actúan, y como resultado de ello, se manifiesta la energía material total, que consta de egotismo, éter, aire, fuego, agua, tierra y toda la diversidad de semidioses y personas santas. De esa forma se crea el mundo material.

SIGNIFICADO: Si toda la creación es una, es decir, si toda ella no es otra cosa que Viṣṇu, el Señor Supremo, ¿por qué establecen los trascendentalistas expertos las categorías que vemos en este verso? ¿Por qué distinguen entre materia y espíritu los sabios y los eruditos expertos? En respuesta a esas preguntas, el Señor Śiva dice que el espíritu y la materia no son creaciones de los filósofos, sino que su manifestación, como se explica en este verso, proviene del Señor Viṣṇu: tvam eka ādyaḥ puruṣaḥ. La Suprema Personalidad de Dios hace posibles las categorías espiritual y material pero, en realidad, para las entidades vivientes eternamente ocupadas en el servicio del Señor, esas diferencias no existen. El mundo material solo existe para aquellos que quieren imitar al Señor y ser disfrutadores. En verdad, el mundo material no es más que el olvido de la Suprema Personalidad de Dios original, el creador de todo. Cuando el Señor quiere facilitar las cosas a las entidades vivientes que desean disfrutar imitándole, Su energía dormida crea la diferencia entre materia y espíritu. La energía latente del Señor crea el mundo material únicamente para ellas. Por ejemplo, los niños a veces quieren imitar a su madre cuando cocina. Su madre, entonces, les da algunos juguetes para que puedan imitarla. De manera similar, cuando algunas entidades vivientes quieren imitar las actividades del Señor, el Señor crea para ellas esta manifestación cósmica. Por lo tanto, el Señor, mediante Su energía material, es la causa de la creación material. La mirada del Señor es lo que activa la energía material. En ese instante, se ponen en movimiento las tres cualidades materiales, y la energía material se manifiesta, primero en forma de mahat-tattva, y, sucesivamente, como egotismo, éter, aire, fuego, agua y tierra. Después de la creación, la manifestación cósmica es fecundada con las entidades vivientes, que emergen, primero, en la forma del Señor Brahmā y los siete grandes ṛṣis, y después, en forma de los semidioses. De los semidioses vienen los seres humanos, los animales, los árboles, las aves y todo lo demás. Sin embargo, la causa original, como se confirma en este verso —tvam eka ādyaḥ puruṣaḥ— es la Suprema Personalidad de Dios. Esto se confirma también en la Brahma-saṁhitā (5.1):

īśvaraḥ paramaḥ kṛṣṇaḥ
sac-cid-ānanda-vigrahaḥ
anādir ādir govindaḥ
sarva-kāraṇa-kāraṇam

Los que están cubiertos por la energía material no pueden entender que la Suprema Personalidad de Dios, Kṛṣṇa, es el origen de todo. Esto se resume en el aforismo del Vedānta: janmādy asya yataḥ (Vedānta-sūtra 1.1.2). También Kṛṣṇa lo confirma en el Bhagavad-gītā (10.8):

ahaṁ sarvasya prabhavo
mattaḥ sarvaṁ pravartate
iti matvā bhajante māṁ
budhā bhāva-samanvitāḥ

«Yo soy la fuente de todos los mundos materiales y espirituales. Todo emana de Mí. Los sabios que conocen esto perfectamente se ocupan en Mi servicio devocional y Me adoran con todo su corazón».

Cuando Kṛṣṇa dice que Él es el origen de todo (ahaṁ sarvasya prabhavaḥ), quiere decir que Él es la fuente incluso del Señor Brahmā, del Señor Śiva, de los puruṣa-avatāras, de la manifestación material y de todas las entidades vivientes del mundo material. En realidad, la palabra prabhava («creación») solo se refiere al mundo material, ya que en el mundo espiritual, que existe eternamente, no hay creación. En los catuḥ-ślokī del Śrīmad-Bhāgavatam, el Señor dice: aham evāsam evāgre: «Yo existía al principio, antes de la creación» (Bhāg. 2.9.33). En los Vedas se dice también: eko nārāyaṇa āsīt: «Antes de la creación solo existía Nārāyaṇa». Śaṅkarācārya lo confirma también: nārāyaṇaḥ paro ’vyaktāt: «Nārāyaṇa es trascendental a la creación» (Gīta-bhāṣya). Puesto que todas las actividades de Nārāyaṇa son espirituales, cuando Nārāyaṇa dijo: «Hágase la creación», esa creación era completamente espiritual. Lo «material» solo existe para aquellos que han olvidado que Nārāyaṇa es la causa original.

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