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Text 23

dṛṣṭā mayā divi vibho ’khila-dhiṣṇya-pānām
āyuḥ śriyo vibhava icchati yāñ jano ’yam
ye ’smat pituḥ kupita-hāsa-vijṛmbhita-bhrū-
visphūrjitena lulitāḥ sa tu te nirastaḥ


dṛṣṭāḥ—visto en la práctica; mayā—por mí; divi—en los sistemas planetarios superiores; vibho—¡oh, mi Señor!; akhila—todos; dhiṣṇya-pānām—de los dirigentes de distintos estados o planetas; āyuḥ—la duración de la vida; śriyaḥ—las opulencias; vibhavaḥ—las glorias, la influencia; icchati—desean; yān—todo lo cual;janaḥ ayam—la gente en general; ye—todo lo cual (duración de la vida, opulencia, etc.); asmat pituḥ—de nuestro padre, Hiraṇyakaśipu; kupita-hāsa—por su risa sarcástica cuando se enfadaba; vijṛmbhita—aumentaba; bhrū—de las cejas; visphūrjitena—simplemente por el aspecto; lulitāḥ—hundidos o acabados;saḥ—él (mi padre); tu—pero; te—por Ti; nirastaḥ—completamente vencido.


Mi querido Señor, la gente, por lo general, desea elevarse a los sistemas planetarios superiores para gozar de una larga vida de opulencias y disfrute; yo, sin embargo, ya he visto todo eso en las actividades de mi padre. Cuando estaba iracundo y soltaba sus sarcásticas carcajadas, los semidioses quedaban derrotados con solo ver los movimientos de sus cejas. Sin embargo, Tú has vencido a mi padre en un momento, a pesar de todo su poder.


SIGNIFICADO: En el mundo material, el valor de la opulencia material, la longevidad y la influencia se debe entender mediante la experiencia práctica. En la práctica hemos visto que en este planeta ha habido muchos grandes políticos y comandantes militares, como Napoleón, Hitler, Shubhash Chandra Bose y Gandhi, pero toda su popularidad, su influencia y todo lo demás, se terminaron al mismo tiempo que sus vidas. En el pasado, Prahlāda Mahārāja tuvo la misma experiencia viendo las actividades de su gran padre, Hiraṇyakaśipu. Por esa razón, Prahlāda Mahārāja no daba ninguna importancia a nada de lo que existe en el mundo material. Nadie puede mantener su cuerpo o sus logros materiales eternamente. El vaiṣṇava entiende que en el mundo material nada perdura, ni siquiera lo que es poderoso, opulento o influyente. Son cosas que pueden quedar destruidas en cualquier momento. ¿Quién puede destruirlas? La Suprema Personalidad de Dios. Por lo tanto, debemos entender de modo concluyente que nadie es más grande que el Supremo Grande. El Supremo Grande pide: sarva-dharmān parityajya mām ekaṁ śaraṇaṁ vraja; por lo tanto, todo hombre inteligente debe estar conforme con Su propuesta. Debemos entregarnos al Señor, para así salvarnos de la rueda continua del nacimiento, la muerte, la vejez y las enfermedades.

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