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TEXT 41

tasmāt tvam indriyāṇy ādau
niyamya bharatarṣabha
pāpmānaṁ prajahi hy enaṁ
jñāna-vijñāna-nāśanam

tasmāt—por lo tanto; tvam—tú; indriyāṇi—sentidos; ādau—al comienzo; niyamya—mediante la regulación; bharata-ṛṣabha—¡oh, el principal entre los descendientes de Bharata!; pāpmānam—el gran símbolo del pecado; prajahi—refrena; hi—indudablemente; enam—este; jñāna—del conocimiento; vijñāna—y el conocimiento científico acerca del alma pura; nāśanam—la destructora.

Por lo tanto, ¡oh, Arjuna, el mejor de los Bhāratas!, desde el mismo principio domina este gran símbolo del pecado [la lujuria] mediante la regulación de los sentidos, y mata a esta destructora del conocimiento y la autorrealización.

SIGNIFICADO:  El Señor le aconsejó a Arjuna que regulara los sentidos desde el mismo comienzo, de modo que pudiera dominar al enemigo más pecador de todos —la lujuria—, que destruye el anhelo de lograr la autorrealización y el conocimiento específico acerca del ser. Jñānam se refiere al conocimiento acerca del ser en contraste con el no ser, o, en otras palabras, el conocimiento de que el alma espiritual no es el cuerpo. Vijñānam se refiere al conocimiento específico acerca de la posición constitucional del alma espiritual y su relación con el Alma Suprema. En el Śrīmad-Bhāgavatam (2.9.31), eso se explica de la siguiente manera:

jñānaṁ parama-guhyaṁ me
yad vijñāna-samanvitam
sa-rahasyaṁ tad-aṅgaṁ ca
gṛhāṇa gaditaṁ mayā

«El conocimiento acerca del ser y acerca del Ser Supremo es muy confidencial y misterioso, pero dicho conocimiento e iluminación específica pueden llegar a entenderse, si el propio Señor los explica junto con sus diversos aspectos». El Bhagavad-gītā nos da ese conocimiento general y específico acerca del ser. Las entidades vivientes son partes integrales del Señor, y, por ende, simplemente tienen la función de servir al Señor. Ese estado de conciencia se denomina conciencia de Kṛṣṇa. Así pues, desde el mismo comienzo de la vida uno tiene que aprender acerca de ese estado de conciencia de Kṛṣṇa, y de ese modo uno puede volverse plenamente consciente de Kṛṣna y actuar conforme a ello.

La lujuria es únicamente el reflejo pervertido del amor por Dios, el cual es natural para toda entidad viviente. Pero si a uno se le educa en lo referente al cultivo de conciencia de Kṛṣṇa desde el mismo comienzo, ese amor natural por Dios no puede deteriorarse y volverse lujuria. Cuando el amor por Dios se deteriora y se convierte en lujuria, es muy difícil regresar a la condición normal. Sin embargo, el proceso de conciencia de Kṛṣṇa es tan poderoso, que incluso un principiante tardío puede volverse un amante de Dios, por el hecho de seguir los principios regulativos del servicio devocional. De manera que, a partir de cualquier etapa de la vida, o a partir del momento en el que se entiende su urgencia, uno puede comenzar a regular los sentidos con el proceso de conciencia de Kṛṣṇa, el servicio devocional del Señor, y transformar la lujuria en amor por Dios, la etapa más elevada y perfecta de la vida humana.

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