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Text 12

brahmovāca
tvayā me ’pacitis tāta
kalpitā nirvyalīkataḥ
yan me sañjagṛhe vākyaṁ
bhavān mānada mānayan


brahmā—el Señor Brahmā; uvāca—dijo; tvayā—por ti; me—mi; apacitiḥ—adoración; tāta—¡oh, hijo!; kalpitā—se ha cumplido;nirvyalīkataḥ—sin duplicidad; yat—pues; me—mis; sañjagṛhe—has aceptado completamente; vākyam—instrucciones; bhavān—tú; māna-da—¡oh, Kardama! (aquel que ofrece honor a los demás); mānayan—respetando.


El Señor Brahmā dijo: Kardama, querido hijo mío, tú has aceptado mis instrucciones completamente, sin duplicidad, mostrándoles el respeto debido; de este modo, me has adorado correctamente. Has cumplido todas las instrucciones que de mí recibiste, y con ello me has honrado.


SIGNIFICADO: Se considera que el Señor Brahmā, como primera entidad viviente del universo, es el maestro espiritual de todos, y es también el padre o creador de todos los seres. Kardama Muni es uno de los prajāpatis, los creadores de las entidades vivientes, y además es hijo de Brahmā. Brahmā alaba a Kardama porque cumplió las ordenes del maestro espiritual en su totalidad y sin engaño. En el mundo material, el alma condicionada tiene el defecto del engaño. Tiene cuatro defectos: es seguro que comete errores, es seguro que está influido por la ilusión, es propenso a engañar a los demás, y tiene sentidos imperfectos. Pero si cumple la orden del maestro espiritual siguiendo la sucesión discipular, el sistema paramparā, superará los cuatro defectos. Por lo tanto, el conocimiento que se recibe del maestro espiritual genuino no es engaño. Cualquier otro conocimiento, obra del alma condicionada, es únicamente engaño. Brahmā sabía bien que Kardama Muni cumplió sus instrucciones con exactitud, y que honró verdaderamente a su maestro espiritual. Honrar al maestro espiritual significa cumplir sus instrucciones palabra por palabra.

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