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Texts 1-3

maitreya uvāca
dṛṣṭvātmānaṁ pravayasam
ekadā vainya ātmavān
ātmanā vardhitāśeṣa-
svānusargaḥ prajāpatiḥ

jagatas tasthuṣaś cāpi
vṛttido dharma-bhṛt satām
niṣpāditeśvarādeśo
yad-artham iha jajñivān

ātmajeṣv ātmajāṁ nyasya
virahād rudatīm iva
prajāsu vimanaḥsv ekaḥ
sa-dāro ’gāt tapo-vanam

maitreyaḥ uvāca—el sabio Maitreya continuó hablando; dṛṣṭvā—después de ver; ātmānam—del cuerpo; pravayasam—vejez; ekadā—en cierta ocasión; vainyaḥ—el rey Pṛthu; ātma-vān—plenamente versado en la educación espiritual; ātmanā—por uno mismo; vardhita—aumentada; aśeṣa—ilimitadamente; sva-anusargaḥ—creación de opulencias materiales; prajā-patiḥ—un protector de los ciudadanos; jagataḥ—móviles; tasthuṣaḥ—inmóviles; ca—también; api—ciertamente; vṛtti-daḥ—el que concede pensiones; dharma-bhṛt—el que observa los principios religiosos; satām—de los devotos; niṣpādita—cumplida por completo; īśvara—de la Suprema Personalidad de Dios; ādeśaḥ—orden; yat-artham—en armonía con Él; iha—en este mundo; jajñivān—cumplió; ātma-jeṣu—a sus hijos; ātma-jām—la Tierra; nyasya—indicando; virahāt—por separación; rudatīm iva—como si se lamentasen; prajāsu—a los súbditos; vimanaḥsu—a los afligidos; ekaḥ—solo; sa-dāraḥ—con su esposa; agāt—fue; tapaḥ-vanam—al bosque, donde se pueden ejecutar austeridades.

En la etapa final de su vida, cuando vio que se estaba haciendo viejo, Mahārāja Pṛthu, aquella gran alma que era rey del mundo, repartió toda la opulencia que había adquirido entre las entidades vivientes de todas las especies, móviles e inmóviles. Dispuso que todos recibiesen pensiones conforme a los principios religiosos, y después de cumplir las órdenes de la Suprema Personalidad de Dios, en completa armonía con Él, dejó la Tierra, a la que se consideraba hija suya, en manos de sus hijos. Después, Mahārāja Pṛthu abandonó a sus súbditos, que reprimían las lágrimas y los lamentos que les producía el dolor de verse separados del rey, y, acompañado de su esposa, se fue al bosque para ejecutar austeridades en soledad.

SIGNIFICADO: Mahārāja Pṛthu, siendo una de las encarnaciones śaktyāveśa de la Suprema Personalidad de Dios, vino a la Tierra para ejecutar las órdenes del Supremo. Como se afirma en el Bhagavad-gītā, el Señor Supremo es el propietario de todos los planetas, y siempre está ansioso por ver que las entidades vivientes, en todos los planetas, viven felices y cumplen con sus deberes. Tan pronto como surgen desviaciones con respecto al cumplimiento de esos deberes, el Señor desciende a la Tierra, como se confirma en el Bhagavad-gītā (4.7): yadā yadā hi dharmasya glānir bhavati bhārata.

Durante el período del rey Vena se produjeron tantas desviaciones, que el Señor envió a Mahārāja Pṛthu, Su devoto de confianza, para que restableciera el orden. Así pues, después de cumplir las órdenes de la Suprema Personalidad de Dios y restablecer el orden en el mundo, Mahārāja Pṛthu se dispuso a retirarse. Él había establecido un ejemplo en la administración del gobierno, y ahora se disponía a hacer lo mismo en su retiro. Después de dividir su propiedad entre sus hijos, les encomendó el gobierno del mundo, y se marchó al bosque con su esposa. Con respecto a esto, es significativo el hecho de que aquí se dice que Mahārāja Pṛthu se retiró en soledad, y al mismo tiempo, que se llevó con él a su esposa. Según los principios védicos, el esposo, cuando se retira de la vida familiar, puede llevar a su esposa con él, pues se considera que ambos, marido y mujer, son una unidad. De esa forma, los dos juntos pueden ayudarse en la práctica de austeridades para liberarse. Ese es el sendero que siguió Mahārāja Pṛthu, cuya personalidad era ejemplar, y esa es también la vía de la civilización védica. No hay que quedarse en casa hasta el momento de morir, sino que hay que separarse de la vida familiar en el momento adecuado, y prepararse para regresar a Dios. Como encarnación śaktyāveśa de Dios que había descendido de Vaikuṇṭha como representante de Kṛṣṇa, Mahārāja Pṛthu tenía asegurado el regreso a Dios. A pesar de ello, y para dar buen ejemplo de todas las maneras posibles, también se sometió a rigurosas austeridades en el tapo-vana. Parece ser que en aquellos días había muchos tapo-vanas, es decir, bosques específicamente destinados al retiro y la práctica de austeridades. Ir al tapo-vana para refugiarse por completo en la Suprema Personalidad de Dios era obligatorio para todos, pues es muy difícil retirarse de la vida familiar y, al mismo tiempo, vivir en el hogar.

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