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Text 19

ātiṣṭha tat tāta vimatsaras tvam
uktaṁ samātrāpi yad avyalīkam
ārādhayādhokṣaja-pāda-padmaṁ
yadīcchase ’dhyāsanam uttamo yathā

ātiṣṭha—simplemente pon en práctica; tat—eso; tāta—querido hijo mío; vimatsaraḥ—sin ser envidioso; tvam—a ti; uktam—dicho; samātrā api—por tu madrastra; yat—todo lo que; avyalīkam—es todo cierto; ārādhaya—simplemente comienza a adorar; adhokṣaja—la Trascendencia; pāda-padmam—los pies de loto; yadi—si; icchase—deseas; adhyāsanam—sentarte con; uttamaḥ—tu hermanastro; yathā—como.

Mi querido niño, aunque sus palabras hayan sido muy crueles, Suruci, tu madrastra, no ha dicho nada que no sea cierto. Por lo tanto, si de verdad deseas sentarte en el mismo trono que Uttama, tu hermanastro, tienes que abandonar tu actitud envidiosa, y poner en práctica enseguida las instrucciones que ella te ha dado. Sin perder más tiempo, debes ocuparte en adorar los pies de loto de la Suprema Personalidad de Dios.

SIGNIFICADO: Las crueles palabras que Suruci dirigió a su hijastro eran ciertas, pues sin el favor de la Suprema Personalidad de Dios, nadie puede tener éxito en ninguna empresa. El hombre propone y Dios dispone. Sunīti, la madre de Dhruva Mahārāja, estuvo de acuerdo con su coesposa en que Dhruva debería ocuparse en adorar a la Suprema Personalidad de Dios. En sentido indirecto, las palabras de Suruci fueron una bendición para Dhruva Mahārāja, pues por la influencia de esas palabras de su madrastra, Dhruva llegó a ser un gran devoto.

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